1 00:00:03,109 --> 00:00:28,760 Don Juan Tenorio, obra escrita por José Zorrilla en el siglo XIX. Un galán con escasa moral presume 2 00:00:28,760 --> 00:00:34,020 de conquistar mujeres sin importarle sus sentimientos y acumula sus ligues como si 3 00:00:34,020 --> 00:00:39,939 de una colección de jarrones se tratara. En su camino se cruza Doña Inés, moza a punto de ser 4 00:00:39,939 --> 00:00:47,240 monja, apenas 17 años. El Tenorio en las aulas, tradición que desde el año 2011 une a profesorado 5 00:00:47,240 --> 00:00:51,960 y estudiantes para mostrar algunas escenas de la obra de Zorrilla. En esta ocasión, 6 00:00:52,420 --> 00:00:57,259 veremos a Don Juan siendo descubierto por su padre, Don Diego, que es incapaz de dejar 7 00:00:57,259 --> 00:01:02,960 de querer a su hijo aunque condena su ausencia de moral. Después, Don Juan engatusará a 8 00:01:02,960 --> 00:01:08,319 Lucía, criada de Doña Ana de Pantoja, para seducir a esta última, que es la prometida 9 00:01:08,319 --> 00:01:14,280 de su rival, Don Luis Mejía. En la siguiente escena, es Brígida, quien se supone debe 10 00:01:14,280 --> 00:01:20,200 cuidar de Inés, la que consigue atraer a Don Juan hasta ella. Posteriormente, el galán empleará 11 00:01:20,200 --> 00:01:25,579 todas sus artes para hacer que Inés se rinda a sus pies y sí, veremos esta misma escena parodiada 12 00:01:25,579 --> 00:01:32,040 con acento mexicano aunque sin nachos ni frijoles, wey. Pero si Don Juan Tenorio es un icono en estas 13 00:01:32,040 --> 00:01:37,079 fechas de muertos y difuntos, porque no hemos dicho que la segunda parte del Tenorio es toda 14 00:01:37,079 --> 00:01:42,680 fantasmagórica y espiritual. No lo es menos una leyenda famosísima de Gustavo Adolfo Becker, 15 00:01:42,680 --> 00:01:49,819 titulada El monte de las ánimas. En ella, Alonso y Beatriz, primos, son víctimas del terror más 16 00:01:49,819 --> 00:01:56,480 absoluto, el psicológico, que tan magistralmente maneja Becker. Sin más, que se abran las puertas 17 00:01:56,480 --> 00:01:58,620 de las aulas y vivan el Tenorio y Becker.