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Noches en vela - Contenido educativo

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Subido el 27 de octubre de 2021 por Inés M.

69 visualizaciones

Esta es la historia en la que cuento cómo mi imposibilidad de conciliar el sueño se tradujo en la creación de mi hábito lector. A través de ella, realizo un recorrido por anécdotas que relatan los episodios de insomnio que me acercaron a la lectura.

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Mis padres odiaban que llegara la noche. 00:00:01
Después de una larga jornada laboral, lo único que querían era llegar a casa para descansar. 00:00:04
Sin embargo, ellos sabían que iba a ser imposible. 00:00:10
¿Os estaréis preguntando quién era él o la culpable de esto? 00:00:14
Pues sí, en efecto, lo habéis adivinado. 00:00:20
La culpable era yo. 00:00:36
Imagino que ahora se está surgiendo una segunda pregunta 00:00:38
¿Cómo puede ser que una niña tan mona sea la peor de las pesadillas de sus padres? 00:00:43
¿Cómo es eso posible? 00:00:50
Mirad, yo no soportaba ir a dormir 00:00:52
Aún hoy me cuesta pensar que nos estamos perdiendo horas de vida 00:00:54
Que estamos perdiendo la oportunidad de reír más y mejor 00:00:58
De comer más y más 00:01:01
Y hasta tendría incluso de superar nuevos obstáculos 00:01:03
Esto para la mente de mi yo recién nacido, incluso para la de mi yo actual, era absolutamente impensable. Necesitaba exprimir la vida. 00:01:06
Bueno, al menos desde la perspectiva de una niña de finales de los 90 00:01:20
Por todo esto, cada noche atrasaba lo máximo posible la hora de dormir 00:01:36
Evitaba a toda costa meterme, primero en la cuna y años más tarde en la cama 00:01:43
Nada más tumbarme sentía que tenía muchas más cosas que hacer 00:01:48
Tanto yo como mi apretada agenda de bebé 00:01:54
Y que de ninguna manera, pero bajo ningún concepto 00:01:57
Mis padres podían abandonarme como cuando quisieran en los brazos de Morfeo 00:02:01
Pero es ahí cuando echaba mano del comodín de la llamada 00:02:06
Y todos sabemos que nada le funciona mejor a un bebé 00:02:12
que en estos momentos todos y todas nuestras operadoras están ocupados. Por favor, manténgase 00:02:20
a la espera. Si es para una vacuna, olvídese. Así, cada noche, mis padres me arrullaban, 00:02:29
me paseaban, me colocaban de muy diversas maneras. De todas esas cosas, solo funcionaba 00:02:39
una. Poner música en la cadena todo trajo a la una de la mañana. Está claro que debía 00:02:46
ser una grupa de 80 alumnos. Pasaban los meses y el alma de mis padres había abandonado 00:02:53
sus cuerpos. En su lugar parecía que me estaban criando unos zombies. Sus ojeras y el color 00:03:00
mortecino de sus rostros preocupaban a cualquiera. Tanto es así que un día mi tía, inocente 00:03:08
de ella, se ofrece intentar dormirme en la hora de la siesta. 00:03:15
Veamos a ver qué tal le fue. 00:03:19
La tía de Inés se prepara. 00:03:22
En el momento al giro del partido, su entrenadora, cansada de bregar con el rechazo de Inés, 00:03:25
ha decidido ceder el testigo a la tía. 00:03:31
Como vemos, se dirige sin miedo al campo de juego. 00:03:35
Se acerca la cuna, visualiza la estrategia, se prepara para lanzar y... 00:03:39
La verdad es que apenas habían pasado dos minutos cuando se escucharon mis primeros berridos. 00:03:45
Me encontraron de pie en la cuna sin saber aún caminar. 00:04:02
También te digo, no me falta mérito. 00:04:06
Exigía que me sacaran de ahí inmediatamente. 00:04:09
De hecho, solo me calmé cuando supe que mis inteligibles palabras, entre llanto y llanto, 00:04:10
habían hecho comprender a mi tía su ingenuidad y conseguir que me bajasen de aquel parapeto. 00:04:17
Historias como esta se sucedían continuamente. 00:04:24
Familiares, amigos, incluso paseantes curiosos se acercaban a intentar echarle una mano. 00:04:28
Hasta los más atrevidos huían despavoridos por la evidente desesperanza que reflejaban sus ojos. 00:04:34
Pasaron los años y con ellos llegó la enseñanza. 00:04:41
En estos primeros años, las profesoras buscaban desesperadas un entretenimiento para la única niña 00:04:44
que a la hora de la siesta se aguía con los ojos abiertos como un búho que intenta no perderse nada de lo que pasa a su alrededor. 00:04:49
Probaron muchas cosas, muchísimas, demasiadas, y aunque algunas no tuvieron éxito, otras muchas surtieron efecto. 00:04:57
Podría incluso contaros la historia de cómo empecé a dibujar, pero creo que sería demasiado largo. 00:05:06
mejor lo dejamos para otro día. Entre todas esas cosas me empezaron a leer y a dejarme cuentos. 00:05:12
Supongo que Nuria, Amelia o Sonia, mis profesores de infantil, encendieron la chispa de mi hábito 00:05:20
lector. Ellas fueron las que me introdujeron en el mundo de la ficción. Y está claro que mis padres 00:05:25
y su gran biblioteca eran fomento suficiente. Pero creo que sería justo decir que a partir de ellas 00:05:34
empecé a asociar los ratos y insomnios con mi zambullida ficcional. 00:05:40
De esas primeras veces pasé a leer en esas horas previas a dormir. 00:05:46
Podían darme las doce de la noche y solo el sentido común y el cansancio acumulado 00:05:51
conseguían hacer que me durmiera profundamente. 00:05:55
Por la mañana, los fines de semana, me levantaba a las siete 00:05:58
y desesperada y sin saber en qué emplear mi tiempo 00:06:02
leía hasta que escuchaba los pasos de mis padres por la casa. 00:06:06
Leer pasó a ser mi mayor afición 00:06:09
La forma de pasar todos los ratos muertos que tenía 00:06:12
Ya fueran motivados por el insomnio o por puro aburrimiento 00:06:15
Desde entonces la lectura ha sido una de las mayores protagonistas de mi vida 00:06:19
Pero he de deciros que no siempre ha sido un camino de rosas 00:06:25
Con el tiempo y la llegada de obligaciones mayores 00:06:30
El hábito lector ha ido fluctuando 00:06:33
Como si se tratara de una montaña rusa 00:06:35
los momentos de lectura han ido variando en cantidad y en calidad. 00:06:38
A veces, incluso, te diría que han sido inexistentes. 00:06:42
Como todo en la vida, el hábito lector varía y viaja contigo en cada momento, 00:06:47
adaptándose a las circunstancias que te toca vivir. 00:06:53
De la importancia de entender que todos somos animales lectores, 00:06:56
cuyas lecturas varían y se disponen según nuestro momento vital. 00:07:00
En mi opinión, tu momento idóneo para sumergirte en el mundo de la función es ahora 00:07:03
Y si no me crees que puedes no hacerlo, no pasa nada 00:07:09
Porque un día descubrirás una lectura o una persona que te hará sumergirte en este hábito lector 00:07:14
Como lo hicieron en mi caso mis maestras, mi familia o mis noches en vela 00:07:21
Simplemente recuerda que cuando eso pase debes estar dispuesto a embarcarte en un viaje de estas dimensiones 00:07:26
Idioma/s:
es
Autor/es:
Inés Martínez Caballero
Subido por:
Inés M.
Licencia:
Todos los derechos reservados
Visualizaciones:
69
Fecha:
27 de octubre de 2021 - 23:12
Visibilidad:
Clave
Centro:
IES VICTORIA KENT
Duración:
07′ 37″
Relación de aspecto:
1.78:1
Resolución:
1024x576 píxeles
Tamaño:
286.79 MBytes

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