El problema del ser humano en Hannah Arendt
Ajuste de pantallaEl ajuste de pantalla se aprecia al ver el vídeo en pantalla completa. Elige la presentación que más te guste:
Vídeo en el que se explica la visión sobre el ser humano en el pensamiento de Hannah Arendt
En sus reflexiones sobre la antropología filosófica, Hannah Arendt habla siempre de
00:00:00
la condición humana y no de la naturaleza humana, puesto que considera que los seres
00:00:07
humanos no tenemos una naturaleza fija y originaria. Los seres humanos podemos configurar, al menos
00:00:11
en parte, eso que somos. Siguiendo Aristóteles, Arendt distingue dos formas diferentes de
00:00:17
vida, la vida activa y la vida contemplativa. De la primera se ocupa, en un libro que se
00:00:23
titula La condición humana, y de la segunda, en otra obra que se llama La vida del espíritu
00:00:29
y que dejó inacabada porque estaba trabajando en ella cuando le sorprendió la muerte. La
00:00:36
vida activa guarda relación con lo que hacemos e incluye, según Hannah Arendt, tres dimensiones
00:00:41
distintas de la realidad humana, la labor, el trabajo y la acción. Estas son las condiciones,
00:00:47
según Hannah Arendt, en las que se da la existencia humana en la Tierra. La labor está
00:00:54
vinculada a la producción y al consumo de lo que necesitamos para el mantenimiento y
00:00:59
la continuidad de la vida. Para sostener nuestra existencia biológica necesitamos producir
00:01:04
alimento, vestirnos, cuidar de los niños y de los enfermos y de los ancianos, por ejemplo.
00:01:09
La condición humana a la que está ligada la labor es la vida. El espacio en el que
00:01:16
se desarrolla la labor es el hogar, la familia, el mundo de la vida privada. Lo privado incluye
00:01:21
la expresión, según Hannah Arendt, de las emociones y de los sentimientos, que se trata
00:01:28
de asuntos que no conviene mostrar a los demás. El problema es que en este espacio privado ligado
00:01:33
al hogar y la familia no hay, según Hannah Arendt, verdadera libertad. Es un espacio en el que todo
00:01:40
está sometido a la necesidad. Tampoco hay igualdad. Es un terreno marcado por la violencia y por la
00:01:47
coacción. Por eso, para Hannah Arendt, en la labor, en el espacio privado, en la familia y en el hogar,
00:01:53
no se puede dar una auténtica libertad. Por ese motivo, en la antigua Grecia, la labor era
00:02:00
destinada a las mujeres y a los esclavos, que no eran auténticamente ciudadanos porque carecían
00:02:07
de libertad. La segunda dimensión de la vida activa es el trabajo. El trabajo es aquella
00:02:12
actividad humana que se encarga de fabricar objetos que perduran en el tiempo. Esos objetos
00:02:20
que conforman el mundo en que vivimos. Las personas no vivimos directamente en la naturaleza, sino que
00:02:25
vivimos en un mundo configurado por edificios, muebles, objetos, herramientas. Todo esto es
00:02:31
producto del trabajo. El trabajo incluye, por lo tanto, tareas como la construcción, la artesanía,
00:02:38
los oficios. Es el ámbito de la creación y de la utilización de artefactos, de obras humanas que no
00:02:45
sobreviven. La condición humana a la que está ligada esta dimensión del trabajo es la mundanidad,
00:02:51
es decir, el hecho de que los seres humanos habitamos una realidad constituida por objetos
00:02:58
y por instituciones que conforman nuestro mundo, porque las instituciones también son producto del
00:03:04
trabajo, por ejemplo, un parlamento. La acción es la actividad mediante la cual los seres humanos
00:03:10
interactuamos y nos manifestamos. Mediante la acción, los seres humanos se revelan a sí mismos
00:03:16
como agentes a través de lo que hacen y de lo que dicen. Con la acción y con el discurso, una persona
00:03:23
muestra quién es y lo hace ante los demás. Por eso la acción es el ámbito auténtico de la libertad,
00:03:29
según Hannah Arendt, aquel espacio en el que nos presentamos como diferentes a otros, el espacio en
00:03:36
el que construimos nuestra propia identidad. La condición a la que está ligada la acción es la
00:03:43
pluralidad de la realidad humana, porque las personas somos distintas, cada uno es diferente
00:03:48
de los demás, y esa identidad singular que nos individualiza se manifiesta en la acción, cuando
00:03:54
hablamos y actuamos frente a los otros. Revelar con nuestras acciones quienes somos es, en cierto
00:04:00
modo, una segunda manera de nacer, una especie de inicio que nos hace aparecer ante los demás. A esto
00:04:07
Hannah Arendt lo llama la natalidad. La natalidad, entendida de este modo, es el principio, el inicio
00:04:15
de nuestra auténtica revelación como personas que nos permite romper con el pasado, alumbrar
00:04:22
algo nuevo, porque para Hannah Arendt la acción es el espacio de la libertad. La acción es libre,
00:04:28
impredecible y además irreversible, porque no podemos deshacer lo que hemos hecho o dicho. Por
00:04:35
ese motivo la acción es el espacio de la libertad, el espacio en el que se expresa, según Arendt, lo
00:04:42
más propiamente humano de nuestra condición. La función principal de la acción es, por tanto,
00:04:48
expresiva y no instrumental. Esto quiere decir que en la acción lo que hacemos es mostrar quienes
00:04:54
somos. No se trata de que utilicemos la acción para conseguir algo más. La acción es un fin en
00:04:59
sí mismo que sirve para configurar el tipo de persona en el que nos hemos convertido al actuar.
00:05:05
Esa acción además genera una responsabilidad, una responsabilidad que siempre es individual.
00:05:11
Pese a que cada uno de estos tres espacios debería tener un espacio propio, en las sociedades
00:05:19
contemporáneas se ha producido un desequilibrio, porque la labor ha invadido, según Hannah Arendt,
00:05:24
todo el terreno de la experiencia humana. La esfera económica en el mundo contemporáneo se ha
00:05:29
adueñado de la política, y lo privado se ha confundido con lo público. La sociedad en masas
00:05:36
es una sociedad del consumo, en la que lo más importante de la actividad central consiste en
00:05:41
producir, y en el tiempo de descanso, en consumir. Así que es imposible encontrar un sentido verdadero
00:05:46
a la existencia humana, porque falta en este tipo de sociedad ese espacio de interacción libre y
00:05:53
humano que correspondería a la acción. Además, en estas sociedades modernas, el individuo pese a
00:05:58
vivir junto con los demás, en el fondo está solo. Se trata de sociedades atomizadas, y esas sociedades
00:06:05
donde el individuo está aislado son propicias a la dominación, abriendo así el espacio a la
00:06:11
aparición del totalitarismo, que es un fenómeno al que Hannah Arendt dedicó gran atención en sus
00:06:17
reflexiones sobre la política. Como hemos visto, la labor, el trabajo y la acción son tres
00:06:23
dimensiones de la vida activa, pero Hannah Arendt también se ocupó de la vida contemplativa, en esa
00:06:30
obra, La vida del espíritu, que estaba escribiendo cuando le sorprendió la muerte. La vida contemplativa,
00:06:35
según Hannah Arendt, no se centra en la actividad exterior, sino que se centra en el ejercicio de
00:06:42
nuestras facultades mentales. Para Arendt, la mente o el espíritu es algo distinto del alma, y es
00:06:47
importante señalar la diferencia que hay para ella entre estas dos cosas. El alma, dice Arendt, es la
00:06:54
sede de nuestras emociones y pasiones, lo que nos permite experimentar, por ejemplo, rabia, alegría o
00:07:01
tristeza. Pero si se trata de la sede de las emociones, el alma es pasiva, las emociones son
00:07:07
cosas que nos suceden, que nos sobrevienen, que nos pasan. En cambio, la mente o el espíritu es activa,
00:07:13
porque es la sede del pensamiento, de la voluntad y de la acción, que son tres cosas que hacemos.
00:07:21
Pensar, dice Hannah Arendt, es algo muy distinto de conocer. Conocer consiste en captar lo que las
00:07:28
cosas son. La función cognitiva es intencional, lo cual quiere decir que siempre que pensamos,
00:07:35
pensamos en algo, siempre que conocemos, conocemos algo. Sin embargo, el pensamiento, a diferencia
00:07:42
del conocimiento, no es intencional, sino que es reflexivo. Cuando pienso en rigor no pienso en algo,
00:07:51
sino que pienso sobre algo. Pensar requiere tomar distancia del mundo para cuestionarlo, por lo que
00:07:58
supone una especie de desdoblamiento interno, mediante el cual yo soy capaz de dialogar conmigo
00:08:05
mismo. Esta es la definición que daba el propio Platón acerca de lo que era pensar. Platón define
00:08:10
el pensamiento como el diálogo silencioso que uno mantiene en su interior consigo mismo. Para
00:08:17
Hannah Arendt el pensamiento es lo mismo, es una especie de desdoblamiento en el cual hablamos con
00:08:23
una voz interior con nosotros mismos. Así que el pensamiento es reflexivo y no intencional.
00:08:30
El pensamiento, además, para Hannah Arendt está asociado a la natalidad, es decir, a la capacidad
00:08:36
de hacer que surja algo nuevo e imprevisto. Porque el pensamiento aparece cuando una voz
00:08:42
dentro de mí se alza para mostrar la diferencia con lo que en un primer momento yo daba por válido.
00:08:48
Para que el pensamiento progrese entonces tengo que estar dispuesto a escuchar esta voz interior,
00:08:54
esta voz que me convierte en un dos en uno. Pero para que el pensamiento gane en objetividad e
00:09:00
imparcialidad, además, ha de expresarse en público, de manera que los otros puedan
00:09:07
criticarlo. La segunda de las facultades asociadas a la vida contemplativa, según Hannah Arendt,
00:09:12
es la voluntad, que es el ámbito del querer. Y por ello la voluntad está ligada a la moralidad.
00:09:18
Para Arendt la moralidad consiste en la coherencia interior, en la ausencia de contradicción entre
00:09:25
las dos voces que dialogan dentro de mí mismo cuando me desdoblo en un dos en uno. El peor mal,
00:09:32
por ello, es la división interna que se produce cuando yo tengo que reprenderme a mí mismo por
00:09:40
las cosas que he hecho y que he dicho sin escuchar mi voz interior. Por último, el juicio también está
00:09:46
relacionado con la moralidad, porque entre otras cosas nos permite valorar lo que es correcto o
00:09:55
incorrecto. Pensando me doy cuenta de quién sería yo al elegir una opción u otra, de modo que al
00:10:00
emitir un juicio moral el individuo se elige a sí mismo. Elige el tipo de persona en el que se quiere
00:10:06
convertir haciendo una acción u otra, pero también elige a los otros, las personas con las que quiere
00:10:12
vivir. Deseo convivir con aquellos que sean capaces de pensar y juzgar el mundo conjuntamente conmigo,
00:10:18
mediante la construcción de acuerdos. Esto, dice Hannah Arendt, no garantiza el acierto,
00:10:25
porque nos podemos equivocar. No nos queda más remedio que pensar sin barandillas, lo cual quiere
00:10:31
decir arriesgarnos, no tener seguridades, para escoger lo que nos parece correcto aunque no
00:10:37
tengamos garantía de éxito. Esta incertidumbre no puede llevarnos a dejar de pensar, puesto que el
00:10:43
pensamiento es lo que guía la acción y nuestra acción afecta a los demás. De hecho, la consecuencia
00:10:50
directa de no pensar es caer en el mal, que es justamente lo que le pasó a Adolf Eichmann,
00:10:56
un ejemplo muy claro de a qué nos puede llevar la incapacidad de pensar.
00:11:03
- Idioma/s:
- Autor/es:
- César Prestel
- Subido por:
- César Pedro P.
- Licencia:
- Reconocimiento
- Visualizaciones:
- 5
- Fecha:
- 13 de enero de 2024 - 17:22
- Visibilidad:
- Clave
- Enlace Relacionado:
- https://aulavirtual32.educa.madrid.org/ies.cervantes.madrid/mod/url/view.php?id=69173
- Centro:
- IES CERVANTES
- Duración:
- 11′ 11″
- Relación de aspecto:
- 1.78:1
- Resolución:
- 1280x720 píxeles
- Tamaño:
- 57.91 MBytes