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Lengua I Lectura comentada del Lazarillo de Tormes 5 - Tratado tercero (I) - Contenido educativo
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Buenas tardes, esto es otro vídeo de la serie del lazarillo de Tormes.
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Hoy vamos a leer el tratado tercero, el del escudero.
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Recordemos que estábamos en Maqueda, que era donde había transcurrido el tratado segundo, el del clérigo.
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Y antes había estado en Escalona, que es donde se deshizo lazarillo del ciego,
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mandándolo correr contra un poste para saltar un charco con un día de lluvia
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y en escalona cuando hace este intento de homicidio, digamos, Lazarillo
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por vengarse de todo el maltrato que le había hecho el ciego
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huye hasta Torrijos y después retrocede hasta Maqueda para despistar o lo que sea
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y es ahí donde conoce al clérigo.
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El clérigo lo despide, le despide y Lazarillo dice al principio de este tratado que vamos a leer que se va a Toledo, a la insigne ciudad de Toledo, entonces ya después de esto es cuando desde Maqueda vuelve a pasar por Torrijos y llega a la ciudad de Toledo, ¿vale?
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aquí en Toledo, que es una ciudad muy importante, es donde va a conocer al escudero. Y ya empezamos
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a leer. Como Lázaro se asentó con un escudero y de lo que le acaeció con él. De esta manera me
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fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y poco a poco, con ayuda de las buenas gentes, di conmigo
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en esta insigne ciudad de Toledo, a donde con la merced de Dios, desde a 15 días se me cerró la
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La herida terrible que le causó el clérigo de un garrotazo en la cabeza mientras dormía cuando creía que estaba ahí la serpiente que le robaba el pan del arcón, porque Lazarillo se escondía la llave en la boca y esa noche dio la casualidad de que silbó el aire a través de la llave,
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produciendo un sonido parecido al de las serpientes
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con la llave
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y con ese silbido creyó el clérigo
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que estaba escondida la serpiente
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entre las pajas en las que dormía Lazarillo
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y le dio un tremendo garrotazo en la cabeza
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que casi lo descalabra, casi lo mata
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y después encima lo despide
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porque ya ve el clérigo
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que Lazarillo le robaba el pan
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Entonces lo despide. Bueno, entonces se me cerró la herida después de 15 días y mientras estaba malo siempre me daban alguna limosna, mas después que estuve sano todos me decían, tú bellaco y gallofero eres, busca un buen amo a quien sirvas.
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Es decir, estuvo viviéndole la limosna Lazarillo en Toledo durante unos 15 días hasta que se le cerró la herida de la cabeza y después, como ya no daba tanta pena Lazarillo, la gente lo trataba mal, le decía, bellaco y gallofero eres, busca un buen amo a quien sirvas.
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Vamos a buscar la palabra gallo cero, porque siempre son interesantes las palabras que salen aquí, y holgazán, significa holgazán y vagabundo que anda pidiendo limosna. Entonces, efectivamente, la palabra es exactamente lo que significa.
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Y a dónde se hallará ese, decía yo entre mí, si Dios ahora de nuevo, como crió el mundo, no le criase. Andando así discurriendo de puerta en puerta, con harto o poco remedio, porque ya la caridad se subió al cielo.
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O sea que la caridad se infló, por así decir, subió su coste
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La caridad se subió al cielo, o sea que se puso altísima
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O sea que no podía obtener caridad
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Topóme Dios con un escudero que iba por la calle
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Con razonable vestido, bien peinado, su paso y compás en orden
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O sea que andando así discurriendo de puerta en puerta, con harto poco remedio
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porque ya la caridad se subió al cielo, topó Medios con un escudero que iba por la calle, con razonable vestido, bien peinado, su paso y compás en orden.
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O sea, que vio a alguien que le llamó la atención un escudero, es decir, un hidalgo, un hombre de baja nobleza, del estamento de la nobleza,
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que se distingue porque no trabaja, no puede trabajar con las manos, sino que recibe rentas de tierras o negocios heredados por sus apellidos, por su familia
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y que son respetados. Los escuderos, los hidalgos, los de la nobleza son gente que es un estamento con ciertos privilegios
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pero con muchos grados de jerarquía, porque no es lo mismo un duque, un marqués, un conde, que un escudero, que es lo más bajo de la nobleza.
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Entonces, hemos visto que primero sirvió Lazarillo para un ciego, un mendigo inteligente que sabe valer por sí mismo casi,
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un ciego que es alguien que le enseñó muchas cosas, luego un clérigo que aquí en este libro está representado como alguien muy avaro, un clérigo con mucha hipocresía, mucha avaricia, mucha mezquindad, muy tacaño, el clérigo.
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Y ahora vamos a ver cómo describe el autor del azarillo de Tormes a un escudero, un hidalgo, un noble de baja condición. Miróme y yo a él y díjome, muchacho, ¿buscas amo? Yo le dije, sí, señor.
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Se han encontrado los dos casi por el destino
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Que lo ha querido así
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Porque se encontraron y se miraron el uno al otro
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Y dice, muchacho, ¿buscas amo?
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Yo le dije, sí señor
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Pues vente tras mí, me respondió
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Que Dios te ha hecho merced en topar conmigo
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Alguna buena oración rezaste hoy
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Así está diciéndole el escudero
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Que has tenido suerte, has dado conmigo
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Has tenido suerte, así lo ha querido Dios
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Y seguíle, y le seguí, dando gracias a Dios por lo que le oí
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Y también que me parecía, según su hábito y continente, ser el que yo había menester
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Del que yo tenía necesidad, una persona que podía mantenerlo
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Una persona a quien servir y obtener de él un sustento
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Y ahora veremos cuál va a ser la realidad
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Era de mañana cuando este, mi tercero amo, topé
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Y llevóme tras sí gran parte de la ciudad. Se recorrieron gran parte de la ciudad de Toledo. Pasábamos por las plazas donde se vendía pan y otras provisiones. Yo pensaba y aún deseaba que allí me quería cargar de lo que se vendía, porque esta era propia hora cuando se suele proveer de lo necesario.
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más muy atendido paso pasaba por estas cosas
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o sea que pasaba rápido por delante de las tiendas
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donde se vendía pan y otras comidas, otras provisiones
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y no compraba nada el escudero
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y dice entre sí
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Lazarillo, por ventura no lo ve aquí
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a su contento, decía yo, y querrá que lo compremos
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en otro cabo, en otro lugar, en otro momento
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debe ser que no le gustan las tiendas
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y será que habrá que comprar en otro sitio. De esta manera anduvimos hasta que dio las once, hasta que dieron las once, hasta que dio la hora de las once.
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Entonces se entró, esta forma de entrar con un pronombre reflexivo es algo así antiguo o de algunas zonas más rurales de España,
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Esto no se suele decir, entonces entró en la iglesia mayor, no se entró, pero esto es algo que se dice en bastantes lugares de España, de Andalucía, de América, y lo dice así.
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Y entonces entro en la iglesia mayor, y yo tras él, y muy devotamente le vi oír misa y los otros oficios divinos, hasta que todo fue acabado y la gente ida.
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Entonces, en vez de comprar comida, lo que hizo fue entrar en la iglesia mayor, no sé a cuál se referirá de Toledo, no sé si será la catedral primada de Toledo o otra iglesia,
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Y hasta que fue acabado todo el oficio religioso y se fue la gente
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Entonces salimos de la iglesia
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A buen paso tendido comenzamos a ir por una calle abajo
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Yo iba el más alegre del mundo en ver que no nos habíamos ocupado en buscar de comer
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Él estaba confiado, decía, bueno, pues era así, yo estoy alegre, voy con este hombre, hemos ido a la iglesia
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Bien consideré que debía ser hombre mi nuevo amo que se proveía en junto
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O sea que debe ser que dice bueno pues lo comprará todo junto
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En vez de comprar para comer dos o tres veces al día
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Comprará todo por la tarde o cuando sea y será que lo hace así
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Dice que debía ser hombre mi nuevo amo que se proveía en junto
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Y que ya la comida estaría a punto y tal como yo la deseaba y aún la había menester
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Tal como yo deseaba y tenía necesidad de la comida
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En este tiempo dio el reloj la una después de mediodía
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Y llegamos a una casa ante la cual mi amo se paró
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Y yo con él, y derribando el cabo de la capa sobre el lado izquierdo
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Sacó una llave de la manga y abrió su puerta y entramos en casa
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O sea que ya estaban en casa del hidalgo, del escudero
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Y ya entramos en su casa
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La cual tenía la entrada oscura y lóbrega, de tal manera que parece que ponía temor a los que en ella entraban, aunque dentro de ella estaba un patio pequeño y razonables cámaras
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Es decir, no era una casa demasiado pequeña, tenía razonables cámaras, habitaciones, que no eran de lo más pequeñajo, no era un cuchitril
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y tenía hasta además un patio pequeño, un pequeño patio, y bueno, pues quizá esto era lo único bueno que tenía la casa,
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porque dice que tenía la entrada oscura del Óbrega y ponía temor a los que en ella entraban, porque entrar en esa casa daba miedo,
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Pero luego no era tan mala. Desde que fuimos entrados, o sea, desde que fuimos entrados, en el español del Renacimiento o del Siglo de Oro hay algunas contracciones de palabras, como podemos ver aquí, desde que fuimos entrados, desde que entramos, quita de sobre sí su capa y preguntando si tenía las manos limpias, las sacudimos y doblamos.
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O sea, la ropa, que es un signo de apariencia, de la nobleza, de parecer que tiene algo y que es alguien, la cuida mucho. O sea, la capa le dice que si tiene las manos limpias que la sacuda y la doble. La capa es muy importante en un escudero para dar apariencia de alguien respetable.
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Entonces sacude la capa, la doblamos y muy limpiamente, soplando un pollo que allí estaba, la puso en él. O sea, soplando, limpiando de polvo un pollete, un taburete, un pollete, la puso en él, puso en él la capa.
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Y hecho esto, se sentó junto a ella, junto a la capa, preguntándome muy por extenso de dónde era y cómo había venido a aquella ciudad. Yo le di más larga cuenta que quisiera, porque me parecía más conveniente hora de mandar poner la mesa y escudillar la olla que de lo que me pedía.
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Es decir, que se lo contó un poco resumido, un poco más rápido, porque él creía que iban a comer y había que calentar la olla, pero bueno, el caso es que se pueden hablar, va contando su vida, Lazarillo, y continúa.
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Con todo eso yo le satisficé de mi persona lo mejor que mentir supe, o sea que le mintió, ya le estaba contando trolas, le estaba contando mentiras, porque claro, ir contando que casi se carga un ciego porque lo trataba muy mal, luego que un clérigo que le trataba de tan, tan, todavía peor, que lo mataba de hambre e intentando sacar el pan como fuese del arcón ese cerrado con llave y todas estas cosas que pasaba el pobre lazarillo,
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diciendo mis bienes y callando
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lo demás, o sea, él contaba
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lo bueno, lo interesante de él
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sus virtudes y callaba
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todo lo humillante
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porque me parecía no ser
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para encámara, no ser para
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supongo esta expresión
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no ser para
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poner en común así
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tan de pronto, nada más conocer
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a esa persona, yo le satisficé
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de mi persona, a lo mejor que mentir supe
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diciendo mis bienes y callando lo demás
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porque me parecía no ser para en cámara. Hecho esto, estuvo así un poco y luego vi mala señal por ser ya casi las dos
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y no verle más aliento de comer que a un muerto. Entonces ya está viendo que ya se ha pasado la hora,
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esto de ser casi las dos supongo que es como ahora en España que comemos entre las dos y media y las tres,
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pues como si fueran ya las cinco de la tarde, ¿no? O sea, por ser ya casi las dos y no verle más aliento de comer que a un muerto.
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Después de esto consideraba aquel tener cerrada la puerta con llave
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Ni sentir arriba ni abajo pasos de viva persona por la casa
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O sea, que veía que tenía la puerta cerrada con llave
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Que ahí no había ningún otro criado
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No había alma con vida en esa casa
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Nada más que ellos
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Todo lo que yo había visto eran paredes
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Sin ver en ella silleta, ni tajo, ni banco, ni mesa
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Ni a un tal arcaz como el de Marras
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Entonces, fíjense que lo que había visto era una casa completamente vacía, salvo un pollo o pollete donde había puesto la capa, porque no había ni sillas, ni silletas, ni banquetas, supongo, ni tajo.
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Vamos a ver por si acaso tajo, qué significa tajo en cuanto a mobiliario, porque seguramente es carpa, filo, pedazo de madera, seguramente sea eso, pedazo de madera grueso por la regular firmada 3B que sirve para partir y picar carne sobre él, o sea, algún tipo de mueble, trozo de madera grueso.
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O sea, tajo se refiere a un tajo de madera, a algún tablón o algo así para apoyar algo. Ni banco, ni mesa, ni a un tal arcaz como el de marras. Finalmente, ella parecía casa encantada, de lo vacía que estaba.
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Estando así, díjome, mozo, ¿tú, mozo, has comido?
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No, señor, dije yo, que aún no eran dadas las ocho cuando con vuestra merced encontré.
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Pues, aunque de mañana yo había almorzado, y cuando así como algo, hágote saber que hasta la noche me estoy así.
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O sea, dice el escudero, este hidalgo, este escudero, le dice que había comido antes de las ocho de la mañana
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y que no vuelve a comer hasta la noche, ¿no? Y Lazarillo no ha comido ni ha desayunado ni nada.
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Y por eso, y dice el Hidalgo, por eso pásate como pudieres que después cenaremos.
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O sea, que dice, búscate la vida para comer que yo no voy a comer, ¿no? Está diciendo.
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Y ahora veamos que se dirige el Lazarillo como narrador en primera persona al supuesto destinatario
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de este libro que es una carta
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que va dirigido a vuestra merced
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que no sabemos quién es
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no es el lector, no somos nosotros
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vuestra merced, como ha puesto
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alguno en los ejercicios que me han dado
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que buscan en ChagPT
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y me dicen lo que pone en ChagPT
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y no tienen, lo siento
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pero no tienen ni idea de lo que pone
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en el libro, ni siquiera lo han pensado
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vuestra merced es un desconocido
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a quien dirige
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el libro Lazarillo
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como autor y narrador del libro. Dirige a vuestra merced este libro a quien le debe una explicación por la situación actual que está pasando
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que todavía no sabemos cuál es. Todo esto es una explicación previa para que se comprenda el final del libro que ya veremos cuando lleguemos al final.
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Entonces, este vuestra merced, aunque nosotros lo podemos entender como lectores también, es alguien importante a quien está dirigiendo este libro, ¿vale? No somos nosotros, es alguien importante a quien va dirigido este libro, ¿vale?
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Entonces dice, vuestra merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, o sea, que por poco se desmaya, no tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa.
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O sea, dice, bueno, otra vez que doy con alguien que no me va a dar de comer. Alguien, en este caso, es alguien que no tiene nada y no me va a dar de comer. Ya ha visto que este hombre no come, que tiene la casa vacía, que no tiene nada, ¿no?
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allí se me representaron de nuevo
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mis fatigas y torné a llorar mis trabajos
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recuerden que
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trabajos son mis penurias
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mi mala fortuna
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mis trabajos son mis penurias
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y torné a llorar
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mis trabajos, allí se me vino
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a la memoria la consideración que hacía
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cuando me pensaba ir del clérigo
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diciendo que aunque aquel era
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desventurado y mísero
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por ventura toparía con otro peor
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o sea, él va viendo como va
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en gradiente, descendente
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de mal en peor
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porque con el ciego estaba mal
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con el clérigo estaba peor
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y ahora está pensando, ya viéndolo
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venir, que con el hidalgo
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con el escudero va a estar todavía peor
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está diciendo, madre mía
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qué mala suerte tengo
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y cómo
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se ensaña
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el destino conmigo, con esta
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mala suerte que tengo
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finalmente allí lloré
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mi trabajosa vida pasada y mi cercana muerte venidera. Y con todo disimulando lo mejor que pude, le dije, disimulando, muy importante,
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y esto es un dato muy propio de nuestros siglos de oro, digo siglos porque vamos a hablar del siglo XVI y XVII, porque ya Cervantes decía en el Persiles,
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en una novela suya que escribió después del Quijote
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que la disimulación es provechosa
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o sea que
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sabiendo lo que es la realidad
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conviene ocultar o mentir
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respecto a algunas cosas
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porque no procede
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decir la verdad ni lo que uno piensa
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sino disimular
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y aquí este desconocido
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autor del lazarillo de Tormes
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que parece ser que fue Alonso de Valdés
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pero no sabemos quién es
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según el autor del lazarillo de Tormes
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ya nos hace ver que disimular es bueno
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y dice Lazarillo que es inteligente
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y con todo disimulando lo mejor que pude le dije
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señor, mozo soy que no me fatigo
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mucho por comer, bendito Dios
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está diciendo no soy un glotón, no como mucho
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cuando realmente se muere de hambre
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de eso me podré yo alabar entre todos mis iguales
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por de mejor garganta y así fui yo
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loado de ella hasta hoy día de los amos
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que yo he tenido, ¿no? O sea, que me puedo caracterizar, puedo destacar por comer poco y eso es bueno, ¿no? Está diciendo.
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Virtud es esa, dijo él, y por eso te querré yo más, porque el hartar es de los puercos y el comer regladamente es de los hombres de bien, ¿no?
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El comer bajo regla, regladamente, es de los hombres de bien. Este adverbio regladamente parece aludir a la regla de los monjes, regladamente, que tenían su regla para comer y cenar a determinadas horas y determinados alimentos.
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Bueno, pues virtud es esa y dice que por eso te creo yo más, dice el mentiroso también este del escudero, porque está diciendo que bien que comes poco, que comer mucho es de puercos y comer con comedimiento, regladamente, es de los hombres de bien.
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Bien te he entendido, dije yo entre mí, maldita tanta medicina y bondad como a que estos mis amos que yo hallo hayan en la hambre. O sea, como diciendo que todos estos amos, fíjense otra vez aquí que tenemos un o una políptoton, que es una figura retórica de usar la misma palabra con distintas desinencias, con distintos morfemas flexivos.
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Ayo Ayan. Este recurso queda bien como recurso literario para buscar sonoridad e insistencia en esta palabra y además está haciendo sorna, haciendo burla de esta virtud de la que suelen alardear sus amos de comer poco,
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que es una canallada, una hipocresía total, como diciendo que estos amos que dicen que comer poco es bueno.
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Maldita tanta medicina y bondad como a que estos mis amos que yo hallo hayan en la hambre.
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Puseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del seno que me habían quedado de los de por Dios.
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Él que vio esto, díjome, ven acá, mozo, ¿qué comes? O sea, cuando pedía limosna tenía todavía algún trozo de pan y lo saca para comer. Y dice el hidalgo, ven acá, mozo, ¿qué comes? Yo lleguéme a él y mostréle el pan.
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Tomóme él un pedazo, de tres que eran, el mejor y más grande, y díjome, por mi vida, ¿qué parece este buen pan? O sea, le coge el más grande de los tres trozos que tenía, con todo el morro, con toda la cara, el escudero, y dice, uy, qué buen pan, ¿qué parece este buen pan?
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Y como ahora, dije yo, señor es bueno
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Está alardeando, sí, pues sí, claro que es bueno
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Sí, a fe, dijo él, ¿a dónde lo hubiste?
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¿De dónde lo sacaste?
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Si es amasado de manos limpias
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O sea, que está diciendo, es amasado de manos limpias
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De manos limpias, pues de manos que no sean de judíos
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Ni de herejes, ni de musulmanes
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De manos limpias, se supone que es de cristianos viejos
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O de buena gente, ¿no?
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Es amasado de manos limpias
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No sé yo eso, le dije, más a mí no me pone asco el sabor de ello
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O sea, que me da igual que haya sido amasado por algún cristiano nuevo
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O judío, o moro, o lo que sea, porque el pan está bueno y ya está
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Así plega a Dios, dijo el pobre de mi amo
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Y llevándolo a la boca comenzó a dar en él tan fieros bocados como yo en el otro
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O sea, que tenía tanta hambre como él, el hidalgo, el escudero
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El escudero tenía tanta hambre como Lazarillo y estaba comiendo del pan de Lazarillo porque él no tenía nada. Sabrosísimo pan está, dijo, por Dios, o sea que se moría de hambre el escudero. Pero es tan falso que dice que no ha comido, que no necesita comer, pero luego cuando Lazarillo come, bien que le coge un poco de comida o bastante y se la zampa y se la come sin contenerse apenas.
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Y como le sentí de qué pie cojeaba, porque ya vio Lazarillo que con lo falso que era, que decía que había comido, que comer poco es bueno, pero luego realmente hace lo contrario, porque come con ansia de hambre que tiene, y como le sentí de qué pie cojeaba, dime prisa, porque le vi en disposición, si no acababa yo antes, se comediría a ayudarme a lo que me quedase.
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O sea, que se comería todo lo que tenía Lazarillo. Y con esto acabamos casi a una, a la vez. Y mi amo comenzó a sacudir con las manos unas pocas de migajas, y bien menudas, que en los pechos se le habían quedado. Y entró en una camareta que allí estaba y sacó un jarro desbocado y no muy nuevo, y desde que hubo bebido, convidóme con él.
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Yo por hacer del continente dije, señor, no bebo vino. Agua es, me respondió, bien puedes beber. O sea, que le estaba ofreciendo agua. Recordemos que el agua es muy de pobres porque lo que puede hacer cualquier persona o lo que intenta hacer cualquier persona normal en esta época es beber vino.
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primero porque está más bueno, no es agua
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porque está rico el vino, está bueno
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y también porque
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se bebía mucho vino
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porque el agua muchas veces estaba contaminada
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y podía dar
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pues alguna gastroenteritis
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o alguna historia porque allí las condiciones
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sanitarias eran muy malas, el vino
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como está fermentado, tiene alcohol
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eso no sentaba
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mal en cuanto a bacterias
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o enfermedades, el vino es siempre
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mejor, pero aquí está bebiendo agua
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Agua es, bien puedes beber
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Entonces tomé el jarro y bebí, no mucho
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Porque de sed no era mi congoja
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Porque de sed no era mi pena
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Él no tenía tanta sed como hambre
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Así estuvimos hasta la noche
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Hablando en cosas que me preguntaba
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A las cuales yo le respondí lo mejor que supe
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En este tiempo metióme en la cámara
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Donde estaba el jarro de que bebimos
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Y dijome, mozo, párate allí
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Y verás cómo hacemos esta cama
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Para que la sepas hacer de aquí en adelante
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Le va a enseñar a hacer la cama
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para que la haga él todos los días. Puseme en un cabo y él en otro, y él de otro, e hicimos la negra cama,
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en la cual no había mucho que hacer, porque ella tenía sobre unos bancos un cañizo sobre el cual estaba tendida la ropa,
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que por no estar muy continuada a lavarse, no parecía colchón, aunque servía de él, con harta menos lana, que era menester.
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O sea, que no había colchón, había un cañizo, una estera de caña o algo así, con la ropa encima, que era lo que hacía del colchón.
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O sea, una especie de esterilla de cañas con la ropa expuesta, extendida sobre él.
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Aquel tendimos, haciendo cuenta de ablandalle, de ablandarle, lo cual era imposible, porque de lo duro mal se puede hacer blando
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O sea, que no había manera de ablandar eso, que estaba muy duro
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El diablo del enjalma maldita la cosa tenía dentro de sí, que puesto sobre el cañizo, todas las cañas se señalaban y parecían a lo propio entrecuesto de flaquísimo puerco
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O sea que decía que estaba durísima la cama porque la cosa que ponían encima no quitaba lo duro del cañizo, todas las cañas se señalaban en el cuerpo y parecían el entrecuesto de flaquísimo puerco, un costillar de cerdo flaquísimo es lo que parecía ese colchón.
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Y sobre aquel hambriento colchón, el adjetivo metafórico de hambriento colchón es casi un aipalaje del colchón, porque el hambriento es el que se tumba en él, además del colchón.
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y sobre aquel hambriento colchón un alfamar del mismo jaez
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del cual el color yo no pude alcanzar
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después habría un alfamar, será una manta o algo así
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vamos a buscarlo, alfamar
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cualquier palabra que no sepamos la buscamos
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entonces es un alamar que es una manta
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o cobertor encarnado de color rojizo o rojo
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o algo así, viene del árabe clásico
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pelliza
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del mismo jaez
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del mismo tipo, del cual el color
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yo no pude alcanzar
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echa la cama y la noche venida
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díjome, Lázaro, ya es tarde
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y de aquí a la plaza hay gran trecho
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también en esta ciudad andan muchos ladrones
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que siendo de noche capean
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pasemos como podamos
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y mañana venido el día
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Dios hará merced, porque yo por estar solo
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no estoy proveído
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antes he comido estos días por allá afuera
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o sea, diciendo otra vez, mintiendo
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de que ya ha comido estos días y que por la noche no va a salir, que hay ladrones y que no van a cenar, en síntesis, ¿no?
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Mas ahora hacerlo hemos de otra manera. Señor de mí, dije yo, ninguna pena tenga vuestra merced que viense pasar una noche
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y aún más si es menester sin comer, ¿no? El lazarillo está acostumbrado a pasar hambre a pesar de lo que necesita comer
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Y dice, pues no tenga usted pena que por no cenar no me voy a morir, que ya sabemos que de vez en cuando está uno sin comer. Vivirás más y más sano, me respondió, porque como decíamos hoy, no hay tal cosa en el mundo para vivir mucho que comer poco.
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Otra vez con este dicho tan falso, tan hipócrita, de que comer poco es bueno, diciendo que va a vivir más por comer poco.
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Si por esa vía es, dije entre mí, nunca yo moriré, que siempre he guardado esa regla por fuerza y aún espero en mi desdicha tenerla toda mi vida.
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O sea, se teme, me preocupa que eso vaya a ser toda la vida. Y dice, claro, irónicamente dice Lazarillo que si es así no se va a morir nunca, porque si comer poco hace que vivas más, dice voy a vivir eternamente, voy a ser matusalet, voy a vivir 500 años si es así.
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Dice entre mí, nunca yo moriré, porque siempre he guardado esa regla por fuerza, lo de comer poco. Y acostóse en la cama, poniendo por cabecera las calzas y el jubón, y mandóme echar a sus pies, lo cual yo hice, más maldito el sueño que yo dormí.
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O sea, que dice que se ponga a sus pies y él no duerme nada. Porque las cañas y mis salidos huesos en toda la noche dejaron de rifar y encenderse que con mis trabajos, males y hambre, pienso que en mi cuerpo no había libra de carne, que no había ni un gramo ni un kilo de carne.
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Y también, como aquel día no había comido casi nada, rabiaba de hambre, la cual con el sueño no tenía amistad. El hambre con el sueño no se lleva bien y él pasando tanta hambre ni se dormía. Eso es verdad que a veces no hemos cenado y creemos que vamos a dormir bien y nos despertamos por la noche de hambre y no nos dormimos.
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Maldígeme mil veces, Dios me lo perdone
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Y a mi ruin fortuna, allí lo más de la noche
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Y lo peor, no sándome revolver por no despertalle
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Pedía Dios muchas veces la muerte
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Estaba el pobre que se quería morir del hambre
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Y de la incomodidad de dormir en esa estera de cañas
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Con un poco de ropa encima que estaba durísima
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Que era casi tan malo como dormir en el suelo
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Y se estaba maldiciendo el pobre lazarillo
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de la mala suerte que tenía. La mañana venida levantámonos y comienza a limpiar y sacudir sus
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calzas y jubón y sallo y capa. Ahí todo limpio, que esté bien sacudido, que no tenga polvo, que no
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tenga manchas, ¿no? Empieza a limpiar y sacudir sus calzas, el jubón, las calzas son como los
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pantalones, ¿no? Esa especie de mallas o lo que sea, sus calzas, el jubón, una especie de chaleco,
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y yo que le servía de pelillo
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y vísteseme muy a su placer de espacio
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de aquí viene la palabra de espacio
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de espaciadamente, con lentitud
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y vísteseme muy a su placer de espacio
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echele aguamanos
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peinose y pusose su espada en el talabarte
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recuerden que la espada
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la espada ropera, la espada con cazoleta
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Recordemos lo que es una espada ropera del siglo de oro, espada ropera o rapier, como suelen decir. Es este tipo de espadas con una empuñadura más embellecida, a veces con cazoleta.
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Lo típico de una espada toledana es esto, lo que se suele llamar espada ropera con guarnición de taza del siglo XVII. En este momento estamos en el siglo XVI, pero eran muy parecidas.
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Entonces esto era un signo distintivo de la nobleza. La nobleza tenía derecho a portar armas y llevar armas era lo que distinguía la nobleza. Era un signo de estamento privilegiado, llevar armas y sobre todo la espada.
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La espada era más para vestir y para aparentar que para utilizarla en combate. Espada como hoy en día alguien puede llevar corbata o pajarita, es algo propio de la ropa, por eso se llamaba espada ropera.
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Espera. Y puso su espada en el talabarte. Talabarte será el cinto o lo que sea, ¿no? Vamos a buscarlo. Pretina o cinturón ordinariamente de cuero que lleva pendientes los tiros de que cuelga la espada o el sable. O sea, exactamente una especie de cinturón para llevar la espada.
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Y al tiempo que la ponía, díjome, oh, si supieses, mozo, qué pieza es esta, no hay marco de oro en el mundo porque yo la diese, mas así ninguna de cuantas Antonio hizo no acertó a ponelle los aceros tan prestos como esta los tiene.
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ahora no tengo aquí el libro
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la edición de Editorial Cátedra
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para ver a quién se refiere con este Antonio
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que igual es un espadero o alguien que hace
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espadas en Toledo, no lo sé, supongo que sería
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una marca de espadas famosa
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y fíjense
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que bien está escrito este porqué separado
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porque es, no hay marco de oro
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en el mundo por el que
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por el cual, por el que
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yo la diese, que él
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no se desharía nunca de esa
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espada ni por todo el oro
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del mundo, ¿no? No hay marco de oro, moneda de oro en el mundo por el que yo diese esta espada, ¿vale?
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Y por esto, este porque no es una conjunción porque junto, sino porque, por el cual, por lo cual, por
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esta razón, ¿no? Por el que, por lo cual yo la diese. Más así, ninguna de cuantas Antonio hizo no acertó
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a ponerle los aceros tan prestos como esta los tiene. O sea, que era un acero de muy buena calidad,
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según dice. Y sacó la de la vaina y tentóla con los dedos diciendo, la ves aquí, yo me obligo con
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ella cercenar un copo de lana. Y yo dije entre mí, y yo con mis dientes, aunque no son de acero,
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un pan de cuatro libras, diciendo que está tan afilada que puede cortar al vuelo un copo de lana,
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esa espada, y Lazarillo dice, yo con mis dientes me puedo comer un pan de cuatro libras. Tornóla
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a meter y ciñósela, y un sartal de cuentas gruesas del talabarte, ¿no? Tenía un, el talabarte, ese
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cinturón de la espada, tenía también unas cuentas gruesas, ¿no? Y con un paso sosegado y el cuerpo
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derecho, haciendo con él y con la cabeza muy gentiles meneos, echando el cabo de la capa sobre
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el hombro y a veces el brazo, y poniendo la mano derecha del costado, o sea, con toda la chulería,
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parece un torero, ¿eh? O sea, sale con la cabeza con gentiles meneos, echando el cabo de la capa
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sobre el hombro, o sea que imagen y presencia no le faltan, o sea, él totalmente va con una fachada, una chulería tremenda
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de cómo pasea, cómo se estira, cómo se mueve, cómo se echa la capa al hombro, y a veces el brazo, poniendo la mano derecha en el costado,
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salió por la puerta diciendo, Lázaro, mira por la casa en tanto que voy a oír misa, y haz la cama
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y ve por la vasija de agua al río, que aquí bajo está, y cierra la puerta con llave, no nos hurten
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algo, y ponla aquí al quicio porque si yo viniera en tanto pueda entrar. Le da órdenes para que se
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quede en casa mientras él se va a oír misa, a dejarse ver por la ciudad para ver si consigue
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algo o lo que sea. Que vaya el agua al río, que aquí abajo está. Cierra la puerta con llave, no nos hurten algo. Esto es muy divertido porque no tiene
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absolutamente nada. Dice, cierra la puerta con llave, pues no nos hurten algo. ¿Qué van a hurtar ahí si no hay nada? Y ponla aquí al quicio porque si yo vine
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en el tanto pueda entrar. O sea, que ponga la llave escondida aquí en el quicio de la puerta para que si él no está, que pueda entrar. Y súbese por la calle
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arriba con tan gentil semblante y continente que quien no le conociera pensara ser muy cercano
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pariente al conde de arcos o al menos camarero que le daba de vestir o sea el conde de arcos debe ser
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alguien rico importante no por como si fuera un pariente del conde de arcos que no sabemos quién
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es pero es alguien muy muy rico o de grandes haciendas o territorios o terrenos o algo así
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Porque es alguien que pone como ejemplo de rico, ¿no? Y parece con esa imagen, con esa falsa imagen que da el escudero, que parece alguien de alta o bastante nobleza, vamos, alguien que con esa imagen que da, con esa capa, esos andares, esa gallardía que tiene al andar, parece alguien y realmente no es nadie, ¿vale?
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Bendito seáis vos, Señor, quedé yo diciendo, que dais la enfermedad y ponéis el remedio. ¿Quién encontrará a aquel mi Señor que no piense, según el contento de sí lleva, a ver anoche bien cenado y dormido en buena cama, y aunque ahora es de mañana, no le cuenten por muy bien almorzado?
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O sea, con esa imagen, ¿quién pensará que esa persona no ha comido? Cuando realmente no ha comido. Y dicen, bueno, si este parece rico. Grandes secretos son, señor, los que vos hacéis y las gentes ignoran. ¿A quién no engañará aquella buena disposición y razonable capa y sallo?
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Fíjense cómo razona Lazarillo a quién no engañará aquella buena disposición y razonable capa y sallo.
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¿Y quién pensará que aquel gentil hombre se pasó ayer todo el día sin comer con aquel mendrugo de pan
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que su criado Lázaro trajo un día y una noche en el arca de su seno,
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donde no se le podía pegar mucha limpieza y hoy, lavándose las manos y cara,
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a falta de paño de manos, se hacía servir de la alda del sallo?
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O sea, como diciendo que ¿quién pensará que este hombre estuvo sin comer todo el día y le tuvo que dar de comer su criado y se apañó un poco la capa y ya está? Nadie, por cierto, lo sospechará.
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Oh Señor, y cuantos de aquestos debéis vos tener por el mundo derramados, que padecen por la negra que llaman honra, lo que por vos no sufrirán. O sea, la honra, la reputación, la imagen, lo que piensan los demás de nosotros, que eso es la honra, y es algo típico del siglo de oro español, la apariencia, la honra, la reputación, lo que consideran de nosotros los demás, la honra.
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la gente por la honra se mata
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o sea, dice, oh señor
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y cuantos de aquellos que tenéis por el mundo derramados
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que padecen por la negra que llaman honra
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que padecen por esta negra suerte
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esta maldición que llaman honra
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porque por la honra, por esa apariencia
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que tienen que tener la gente
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pues eso, hace estas cosas
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quedarse sin comer y fingir que tiene algo
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Y este, en vez de ponerse a trabajar o hacer algo que le dé dinero, como tiene que ser un escudero, como es de este estamento social, no puede ni quiere trabajar. Entonces tiene que vivir de la apariencia.
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Así que aquí tenemos otra crítica social de Lazarillo. Hemos visto cómo es la iglesia con el clérigo y ahora vemos cómo es la nobleza con este hombre que no tiene prácticamente nada.
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Así que así estaba yo a la puerta, mirando y considerando estas cosas y otras muchas, hasta que el señor mi amo traspuso la larga y angostosa calle.
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O sea, ya se va y vamos a ver qué hace Lazarillo. Y como lo vi trasponer, tornéme a entrar en casa y en un credo la anduve toda, alto y bajo, sin hacer represa ni hallar en qué.
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O sea, no hay nada en la casa.
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Bueno, aquí está diciendo algo que parece bastante turbio, porque va al río y va cerca de una huerta y ve en una huerta a su amo en gran recuesta con dos rebozadas mujeres, no sé si serán obesas o algo así, dos rebozadas mujeres, al parecer, o maquilladas, a lo mejor, rebozadas.
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Es decir, que parece que está con dos prostitutas o mujeres ligeras
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Porque esto de dos rebozadas mujeres en la huerta, en el río
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En aquel lugar donde no hacen falta
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Esas mujeres que hacían allí
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Entonces parece que lo mismo está dándose algún goce con estas mujeres
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Por lo tanto, también vemos que a la nobleza la pone de mujeriega o de lujuriosa
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Y como digo, él estaba entre ellas hecho un Macías, un poeta medieval, que era el prototipo de enamorado, que es un seductor, una especie de prototipo de Don Juan, pero sin burlar mujeres, es alguien que se enamora y que dice cosas muy bonitas.
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Y como digo, él estaba entre ellas hecho un macías, diciéndoles más dulzuras que Ovidio escribió. O sea, que estaba cortejando dos mujeres el escudero, no vamos a pensar mal. Pero como sintieron de él que estaba bien enternecido, no se les hizo de vergüenza pedirle de almorzar con el acostumbrado pago.
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Ajá, o sea, que parece ser que era casi, el prostituto era él, o sea, este hombre estaba seduciendo a estas mujeres y a las cuales parece que va a darles satisfacción
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y gracias a eso le dan de comer, o sea, que come el hombre debido a su pico, a su capacidad de decir cosas bonitas, de hablar bonito
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y que se supone que era guapo y bien vestido.
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Él, sintiéndose tan frío de bolsa cuanto caliente del estómago,
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tomóle tal calofrío que le robó la color del gesto
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y comenzó a turbarse en la plática y a poner excusas no válidas.
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Ellas, que debían ser bien instituidas, como le sintieron la enfermedad,
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dejaronle para el que era.
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O sea que, bien, pues parece que tiene un problema y no les puede pagar, no las puede pagar, debe ser que no tenía, no sabemos qué le faltaba, que le robó la color del gesto, empezó a turbarse en la plática y a poner excusas no válidas.
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Como ellas estaban bien instituidas
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Como le sintieron la enfermedad
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Dejaronle para el que era
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O sea que parece que le perdonaron o algo así
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Yo que estaba comiendo ciertos tronchos de berzas
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Como estaba por ahí por las huertas
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Él comía tronchos de berzas
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Con los cuales me desayuné
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Con mucha dirigencia, como mozo nuevo
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Sin ser visto de mi amo, torné a casa
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De la cual pensé barrer alguna parte
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Que era bien menester, porque había polvo
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Mas no hallé con qué, no había escoba
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Púseme a pensar qué haría
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y parecióme esperar a mi amo hasta que el día demediase, hasta que cayese el día,
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y si viniese y por ventura trajese algo que comiésemos, más en vano fue mi experiencia.
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O sea, esperaba que a lo mejor traía algo de comer el hidalgo, el escudero, pero no trajo nada.
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Desde que vi ser las dos y no venía y la hambre me aquejaba, cierro mi puerta y pongo la llave do mando
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y tornome a mi menester.
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Con baja y enferma voz e inclinadas mis manos en los senos, puesto Dios ante mis ojos y la lengua en su nombre, comienzo a pedir pan por las puertas y casas más grandes que me parecía.
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O sea, se puso a pedir limosna. Mas como yo este oficio le hubiese mamado en la leche, quiero decir que con el gran maestro, el ciego, lo aprendí, o sea que sabe mendigar muy bien,
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tan suficiente discípulo salí que, aunque en este pueblo no había caridad ni el año fuese muy abundante, tan buena maña me di que, antes que el reloj diese las cuatro, yo ya tenía otras tantas libras de pan ensiladas en el cuerpo y más de otras dos en las mangas y senos.
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O sea, había conseguido pan. Volvíme a la posada y al pasar por la tripería, la tripería era la casquería, la tienda de restos de carne que no quiere nadie, al pasar por la tripería pedí a una de aquellas mujeres que vendían esos trozos de carne y de tripas y diome un pedazo de uña de vaca con otras pocas de tripas cocidas.
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O sea, algo que valía poco, pero que consiguió un poco de comida de carne, de tripas y una uña de vaca. O sea, una pezuña de vaca, que eso tiene poca carne, pero bueno.
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Cuando llegué a casa, ya el bueno de mi amo estaba en ella, doblada su capa y puesta del pollo, y él paseándose por el patio.
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Como entré, vínose para mí. Pensé que me quería reñir por la tardanza, mas mejor lo hizo Dios. Preguntóme dónde venía.
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Yo le dije, señor, hasta que dio las dos estuve aquí, y de que vi que vuestra merced no venía, fuime por esa ciudad a encomendarme a las buenas gentes, y hanme dado esto que veis. Mostréle el pan y las tripas que en un cabo de la alda traía, en la ropa, a lo cual él mostró buen semblante y dijo, pues esperado te he a comer, y de que vi que no viniste, comí.
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mí, él como siempre mintiendo, él no ha comido y está diciendo que ya ha comido el escudero, más tú
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haces como hombre de bien en eso, que más vale pedirlo por Dios que no hurtallo, más vale pedirlo
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que robarlo y así él me ayude como ello me parece bien y solamente te encomiendo que no sepan que
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vives conmigo por lo que toca a mi honra, él dice que prefiere que no sepan que vive con él un
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mendigo, un pedigüeño, ¿no? Aunque bien creo que será secreto según lo poco que en este pueblo soy
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conocido. Dice que como en Toledo allí no lo conoce mucha gente, no va a pasar nada porque él pida de
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comer y que un mendigo esté viviendo con un noble, ¿no? Porque un noble no tendría que vivir con un
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mendigo. Pero bueno, nunca a él yo hubiera de venir, ¿vale? O sea, de eso pierda, señor, cuidado, le dije yo,
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Que maldito aquel que ninguno tiene de pedirme esa cuenta ni yo de darle, ni yo de darla. El lazarillo dice, nadie me pide a mí explicaciones ni yo se las voy a dar. Ahora pues come, pecador, que si a Dios place, presto nos veremos sin necesidad. Aunque te digo que después que en esta casa entré, nunca bien me ha ido.
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Debe de ser mal suelo, que hay casas desdichadas y de mal pie, que a los dos que viven en ellas pegan la desdicha. Esta debe de ser, sin duda, de ellas, mas yo te prometo, acabado el mes, que no quede en ella, aunque me la den por mía.
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sentéme al cabo del pollo
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y porque no me tuviese por glotón
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callé la merienda
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voy a parar aquí porque tengo que empezar
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la siguiente clase y
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continúo este capítulo en otro momento
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vamos a hacer aquí una marca
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para
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saber dónde me he quedado
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muchas gracias y continuamos
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en la siguiente
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entrega de
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el lazarillo de Tormes
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- Idioma/s:
- Materias:
- Lengua, Literatura
- Etiquetas:
- Narrativa, Renacimiento
- Niveles educativos:
- ▼ Mostrar / ocultar niveles
- Educación de personas adultas
- Niveles para la obtención del título de E.S.O.
- Nivel I
- Nivel II
- Autor/es:
- Eduardo Madrid Cobos
- Subido por:
- Eduardo M.
- Licencia:
- Reconocimiento - No comercial - Sin obra derivada
- Visualizaciones:
- 2
- Fecha:
- 17 de marzo de 2026 - 19:10
- Visibilidad:
- Público
- Centro:
- CEPAPUB ORCASITAS
- Duración:
- 50′ 13″
- Relación de aspecto:
- 1.78:1
- Resolución:
- 1346x758 píxeles
- Tamaño:
- 1.75