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Lengua I Lectura comentada del Lazarillo de Tormes 4 - Tratado segundo - Contenido educativo
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Hola, esto es otro vídeo de la serie de Lazarillo de Tormes en la que estoy leyendo la novela entera
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y vamos a comenzar el tratado segundo, el del clérigo.
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Recordemos que Lázaro había estado en Escalona, que es donde se deshizo del ciego.
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Aquí es donde al final se vengó mandándole saltar contra un poste, contra una columna y allí ya abandona al ciego, el azarillo, y llega hasta Torrijos, que está aquí en Toledo también, perdón, aquí está Toledo, aquí está Torrijos.
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Y lo que va a hacer ahora es que va a retroceder a Maqueda, que es donde vamos a conocer a este personaje que va a ser el clérigo de Maqueda, que va a ser el segundo amo del lazarillo.
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Aquí, si ven el pueblo en el buscador, van a ver que tiene cosas interesantes que ver. No está mal pasar una mañana viendo Maqueda, viendo Escalona, estos pueblos de Toledo.
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Bueno, y vamos al tratado segundo.
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¿Cómo Lázaro se asentó con un clérigo y de las cosas que con él pasó?
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Otro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda,
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a donde me toparon mis pecados con un clérigo, que llegando a pedir limosna,
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me preguntó si sabía ayudar a misa.
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Es decir, que Lazarillo estaba pidiendo limosna y el clérigo le dijo si sabía ayudar a misa,
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ayudar en misa, como si fuera un monaguillo. Yo dije que sí, como era verdad, que aunque maltratado, mil cosas buenas me mostró el pecador del ciego, y una de ellas fue esta.
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Finalmente, el clérigo me recibió por suyo. Es decir, que gracias, en cierto modo, a su experiencia laboral, de haber trabajado con el ciego,
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lazarillo ya tenía experiencia como mozo para ayudar a misa para ayudar en las misas y entonces
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eso al clérigo le interesa y le contrata lo contrata pero fijémonos en lo que va a decir
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ahora lázaro dice escapé del trueno y di en el relámpago porque era el ciego para con este un
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Alejandro Magno, con ser la misma avaricia como he contado. Es decir, que va a decir que salió de
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Málaga y se metió en Malagón, como se dice aquí en España. Escapé del trueno y di en el relámpago,
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que me fue aún peor. Va a ser todavía peor el clérigo que el ciego, porque era el ciego para
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con este un Alejandro Magno. Es decir, que el ciego Alejandro Magno es el conquistador
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en Macedonio griego tan famoso que conquistó medio mundo en la antigüedad, bueno, medio
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mundo, Europa y Asia. Alejandro Magno era un ejemplo de magnanimidad, de generosidad.
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Se decía que era un hombre muy generoso, por eso decía que el ciego era comparado con el clérigo un Alejandro Magno, porque decía que él va a ser muy avaricioso, muy mezquino.
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No digo más, sino que toda la lacería del mundo estaba encerrada en este. Recordemos que lacería es una palabra que en la RAE no viene muy bien porque es una palabra antigua y creo que ni siquiera viene con tilde, sino como sin tilde, lacería, creo.
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Miseria, pobreza, escasez
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Diciendo que la cería, que es una palabra que sale en el azarillo
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Podemos interpretarla cada vez que la diga como miseria, mezquindad, tacañería
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Porque dice que toda la cería del mundo estaba encerrada en este, en el clérigo
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No sé si de su cosecha era o lo había anejado con el hábito de la clerecía
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Y esto es una crítica muy importante, porque está diciendo que era avaricioso, codicioso, tacaño el clérigo y no sabía si era por su propia forma de ser o por ser clérigo, o lo había anejado con el hábito de la clerecía, como diciendo que los clérigos son en general tacaños.
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Él tenía un arcad viejo y cerrado con su llave, la cual traía atada con una agujeta del paletoque, y en viniendo el bodigo de la iglesia, por su mano era luego allí lanzado y tornada a cerrar el arca.
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O sea que cuando volvía de la iglesia, vamos a buscar un momento bodigo, que es un pan, un pan hecho con la flor de la harina que se suele llevar a la iglesia por ofrenda.
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O sea que ese pan botivo, ese pan de ofrenda que le daban en la iglesia, por su mano era luego allí lanzado y tornado a cerrar el arca. O sea que cerraba el arca con llave, con los panes dentro.
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Y en toda la casa no había ninguna cosa de comer, como suele estar en otras algún tocino colgado al humero, algún queso puesto en alguna tabla o en el armario, algún canastillo con algunos pedazos de pan que de la mesa sobran,
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que me parece a mí que, aunque de ello no me aprovechara, con la vista de ello me consolara. Pero es que no tenía nada a la vista de comer el clérigo. Todo lo que tenía de comer lo guardaba en el arca, en ese arcón, ese arcaz, un arcaz viejo y cerrado con llave.
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Solamente había una horca de cebollas, una ristra de cebollas
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Solamente había una horca de cebollas y tras la llave en una cámara en lo alto de la casa
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O sea, que solamente a la vista de comer lo que había eran cebollas y además con llave también
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Y tras la llave en una cámara en lo alto de la casa
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De estas tenía yo de ración una para cada cuatro días
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O sea, fíjense que lo que le daba de comer el clérigo a Lazarillo era una cebolla cada cuatro días. O sea, esto supera a cualquier hambruna de África o del peor lugar del mundo.
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O sea, no se puede comer menos. Le daba de comer una cebolla para cuatro días. Y cuando le pedía la llave para ir a por ella, si alguno estaba presente, echaba mano al falso peto y con gran continencia la desataba y me la daba diciendo, toma y vuélvela luego y no hagáis sino golosinar.
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como diciendo que eres un comilón, que luego devuelve la llave y devuelve las cosas, que le daba como haciéndole un favor, que se comiera la cebolla.
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Como si debajo de ella estuvieran todas las conservas de Valencia, con no haber en la dicha cámara, como dije, maldita la otra cosa que las cebollas colgadas de un clavo.
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O sea, que dice como, wow, sí, vas a golosinar, ¿no? Dice que, bromeando, el clérigo diciendo como si fueran cosas ricas de comer, y era cebollas, ¿no? Y solo había, además, una para cada cuatro días.
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Las cuales él tenía también por cuenta que si por malos de mis pecados me desmandara a más de mi tasa, me costara caro. O sea, que encima lo castigaba si comía más. Finalmente, yo me finaba de hambre. Yo me moría. Finar ya sabemos que es morir. Fallecer, morir.
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O sea, que él se iba muriendo de hambre
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O sea, que estaba famérico ya
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Pues ya que conmigo tenía poca caridad
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Consigo usaba más
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O sea, que él decía que tenía poca caridad con él
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Pero que él a sí mismo sí que se cuidaba
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Cinco blancas de carne era su ordinario para comer y cenar
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O sea, que blancas sabemos que son una moneda
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O sea, que comía carne que costaba cinco blancas para comer y cenar. Verdad es que partía conmigo del caldo. O sea, que cuando cocinaba la carne o algo le daba un poco de caldo al azarillo. Que de la carne tan blanco el ojo, sino un poco de pan y pulguiera a Dios que me demediara. O sea, que le daba un poco de caldo.
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los sábados
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cómense en esta tierra
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cabezas de carnero
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y enviábame por una
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que costaba tres maravedís
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o sea que
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los sábados que tenían la costumbre
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allí en Maqueda de comer cabezas
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de carnero
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de cabra
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de macho cabrío
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y envíame por una que costaba tres maravedís
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aquella
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le cocía
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Aquí tenemos un leísmo muy raro, aquella la cocía, diría yo, y comía los ojos y la lengua y el cogote y sesos y la carne que en las quijadas tenía.
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O sea, que comía con ansia el clérigo, que se comía los ojos, la lengua, el cogote. Esto es bastante asqueroso, la verdad, pero se ve que es un comilón el clérigo, que no estaba gordo, pero que comía con ganas.
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Todos los recovecos que había en el cráneo de la cabra que se estaba comiendo, los ojos, la lengua, el cogote, los sesos, la carne que en las quijadas tenía, en los intersticios, en los recovecos.
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Y dábame todos los huesos roídos y dábamelos en el plato, diciendo, toma, come, triunfa, que para ti es el mundo, mejor vida tienes que el papa. O sea, le da todos los huesos roídos y chupados, que no queda nada que comer, para que él intentase roer algo de lo que había ya comido, chupado y roído el clérigo.
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y aún así bromea el clérigo
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y le da de comer ahí nada
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porque es el cráneo ya totalmente mondado
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todo mondado
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con los huesos pulidos ya de tanto comérselos
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y él pensaba
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tal tela de Dios
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la vida que tienes
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decía yo paso entre mí
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a cabo de tres semanas que estuve con él
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Vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre. Vine claramente, vime claramente, me vi claramente ir a la sepultura. O sea, vio que se moría. Si Dios y mi saber no me remediarán. O sea, que dice, si Dios y mi ingenio, mi saber, mi astucia no me ayudan, me voy a morir.
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Para usar de mis mañas no tenía aparejo por no tener en qué darle salto, no tenía medios para usar de sus mañas y aunque algo hubiera no podía cegarle como hacía al que Dios perdone si de aquella calabaza feneció que todavía aunque astuto con faltalle aquel preciado sentido no me sentía.
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Mas esto otro, ninguno hay que tan aguda vista tuviese como él tenía, ¿no? Claro, entonces, ¿qué pasa? Que es que al clérigo no lo podía engañar con astucias que hizo con el ciego, porque no podía cegarlo, es que tenía vista el clérigo y veía además muy bien, ¿no?
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Dice como hacía al que Dios perdone, refiriéndose al clérigo, o sea, al ciego, como hacía con el ciego, al que Dios perdone, si de aquella calabazada feneció desde aquel cabezazo que se dio con el poste, pues que todavía con faltarle aquel sentido, el de la vista, no me sentía, que él podía más o menos encontrar alguna manera de engañar al ciego porque no lo veía.
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Pero con este, nada. Cuando al ofertorio estábamos, ninguna blanca en la concha caía. Al ofertorio, supongo que se refiere al momento en la misa en que da hecha ofrendas la gente.
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Parte, efectivamente, parte de la misa en la cual antes de consagrar, el sacerdote ofrece a Dios la hostia y el vino del cáliz, que bueno, debe ser que también a raíz de esto la gente ya ha hecho algunas monedas,
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Porque está diciéndole que ninguna blanca en la concha caía, en la concha será en el cuenco donde se recoge las ofrendas, que no era de él registrada. Es decir, cuando al ofertorio estábamos ninguna blanca en la concha caía que no era de él registrada.
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O sea que como el clérigo veía muy bien, estaba sin quitar ojo a las monedas que iban echando los fieles en la concha. Un ojo tenía en la gente y el otro en mis manos. O sea, tenía un ojo puesto en la gente y otro en sus manos para que no se llevara nada.
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Bailabanle los ojos en el casco como si fueran de azogue
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O sea, que los ojos en el casco, pues que los movía rápidamente de un sitio a otro
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Como si fueran de azogue, de mercurio
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El azogue ya sabemos que es mercurio
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Si alguien no lo sabe, es el mineral líquido, mercurio, que se mueve muy deprisa
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Entonces decía que como que temblaban de lo rápido que se movían
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Cuantas blancas ofrecían, tenían por cuenta
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Y acabado el ofrecer, luego me quitaba la concha y la ponía sobre el altar. No era yo señor de asirle una blanca todo el tiempo que con él viví, o por mejor decir, morí. Yo no fui capaz de tomarle ni una sola blanca, ni una sola moneda, en todo el tiempo que con él estuvo.
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Que decía que con él viví, o mejor dicho morí, porque se moría de hambre. De la taberna nunca le traje una blanca de vino, mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le duraba toda la semana.
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O sea, que no bebía mucho, el clérigo se ve que no bebía mucho vino porque el que tenía en el arca, en el arcaz, en su arcón o arcaz donde guardaba la comida y la bebida, le duraba toda la semana.
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Y por ocultar su gran mezquindad, decíame, mira mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.
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Dice el clérigo que son comedidos los sacerdotes, los clérigos, que por eso él come y bebe poco, pero dice aquí, más el lacerado, lacerado es el ruin, el mezquino.
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Vamos a buscar la palabra porque siempre infeliz, desdichado. No se refiere a alguien que dice que padece el mal de San Lázaro, esto se refiere a la lepra, el que tiene lepra. Pero no, no es eso. Lacerado es un insulto para decir infeliz, desdichado, mezquino, miserable, roñoso, que es sobre todo esto.
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Entonces, Masel Lacerado mentía falsamente porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador.
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Un saludador es una figura, una profesión que existía en esta época, en el siglo XVI-XVII, que era alguien no que saluda, sino que da salud y era que curaba heridas.
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con su saliva, porque era alguien que bebía mucho alcohol y se pensaba que la saliva de
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una persona que bebe mucho alcohol es curativa para heridas o afecciones de la piel. Por eso
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dice que bebía más que un saludador, que uno de estos curanderos callejeros que curaban con
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un poco de saliva y con el dedo
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o lo que fuera
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y que comía como un lobo
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y dije
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y porque dije de mortuorios
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Dios me perdone que jamás fui enemigo
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de la naturaleza humana sino entonces
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va a decir aquí que
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va a alegrarse
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de que muera gente, por eso dice
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jamás fui enemigo de la naturaleza
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humana sino entonces
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y esto era porque comíamos bien
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y me hartaban, es decir que cuando
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moría alguien
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había un agape, un banquete
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mortuorio, digamos, para cuando estaba el cadáver
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y había muerto alguien, se solía poner comida
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para los familiares y todo el que fuera a velar al cadáver
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entonces, y con una misa, claro
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porque ahí estaba el clérigo también para
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dar su discurso
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Entonces, decía esto, que cada vez que moría alguien comíamos bien y me hartaban, que el niño podía comer, Lazarillo podía comer. Deseaba y aún rogaba a Dios que cada día matase el suyo. Esto suena muy divertido porque, claro, rogaba a Dios que llévate otro, llévate otro porque así puedo comer.
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Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extremunción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración.
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Y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor no que le echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, más que le llevase de aqueste mundo.
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O sea, que cuando estaba alguien a punto de morir y estaba el clérigo dando la extremunción, Lazarillo lo que deseaba es que muriese para que hubiera otro banquete.
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Y cuando alguno de estos escapaba, Dios me lo perdone, que escapaba a la muerte, o alguien se le daba la extremunción y no se moría.
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Cuando alguno de estos escapaba, Dios me lo perdone, que mil veces le daba al diablo, porque Lazarillo se cabreaba.
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Y el que se moría, otras tantas bendiciones llevaba de mí dichas. Porque en todo el tiempo que allí estuve, que serían casi seis meses, solas 20 personas fallecieron. Y estas bien creo que las maté yo, o por mejor decir, murieron a mi recuesta, a mi petición.
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Porque viendo el Señor mi rabiosa y continua muerte, pienso que holgaba de matarlos por darme a mí vida. O sea, que pensaba que Dios mataba gente, o sea, se llevaba gente que se iba a morir, se moría gente para darle de comer a Lázaro.
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Más de lo que al presente padecía, remedio no hallaba. Que si el día que enterrábamos yo vivía, los días que no había muerto por quedar bien besado de la hartura, tornando a mi cotidiana hambre, más lo sentía.
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O sea, que después de que hubiera un banquete porque había muerto alguien, seguía pasándolo mal. Vamos a buscar un momento este verbo, besar, que no lo conocía. A besar, y por lo tanto, a besar es acostumbrar.
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¿Vale? Besar, acostumbrar, dice, por quedar yo bien besado de la hartura, acostumbrado de la hartura de haber comido, ¿no? Tornando a mi cotidiana hambre, más lo sentía. Es decir, claro, que pasaba más hambre, lo pasaba peor, cuando habiendo comido un día, luego volvía a pasar hambre los días siguientes.
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Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo
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Mas por dos cosas lo dejaba
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Es decir, que dejaba la idea
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La primera, por no me atrever a mis piernas
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Por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía
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Es decir, que no podía correr, no podía andar
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De lo débil que estaba
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Y la otra, consideraba y decía
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Yo he tenido dos amos
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El primero traíame muerto de hambre
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Y dejándole, topé con este otro, que me tiene ya con ella en la sepultura. Pues si de este desisto y doy en otro más bajo, ¿qué será sin ofenecer? Es decir, si ya he pasado hambre con el ciego y paso todavía más hambre con el clérigo, si me voy a otro amo, ¿cómo será entonces? O sea, todavía peor.
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Con esto no me osaba menear porque tenía por fe que todos los grados había de hallar más ruines y a bajar otro punto no sonara Lázaro ni se oyera en el mundo. Es decir, que si bajara en esta graduación todavía más ya no se oiría hablar a Lázaro, que se moriría.
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Pues estando en tal aflicción, cual plega al Dios librar de ella a todo fiel cristiano, y sin saber darme consejo,
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Y viéndome ir de mal en peor
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Un día que el cuitado
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Ruin y lacerado de mi amo
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Recordemos que lacerado es mezquino
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El cuitado
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Ruin y lacerado de mi amo
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Había ido fuera del lugar
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Llegóse acaso a mi puerta
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Un calderero
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Un vendedor de calderos
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Un chatarrero
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El cual yo creo que fue ángel
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Enviado a mí por la mano de Dios
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En aquel hábito
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O sea que llega un día un calderero estando fuera el clérigo a la puerta de la casa del clérigo y del azarillo y preguntó si tenía algo que adobar, algo que arreglar.
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No sé si adobar aparecerá como disponer, aderezar, pero que no solamente de cocina. Entre herradores es dar con el martillo la forma conveniente a la herradura y a los clavos.
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Entonces, como un calderero es una especie de chatarrero, vamos a verlo por aquí. Fabricante o vendedor de calderas de cocer, sí, pues eso, un vendedor de utensilios de cocina.
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¿Vale? Entonces, preguntóme si tenía algo que adobar, algo que arreglar o que hacer. En mí teníades bien que hacer y no haríades poco si me remediasedes, dije paso, pero que no me oyó. Cuando viene entre comillas un diálogo es algo que se dice a sí mismo, lazarillo.
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En mí teníades tendríais bien que hacer, y no haríais poco si me remediaseis, dije paso. Más, como no era tiempo de gastarlo en decir gracias, alumbrado por el Espíritu Santo, le dije, tío, una llave de este arcaz he perdido, y temo que mi Señor me azote.
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aquí omitían el que con bastante frecuencia
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quizá por ser una manera coloquial de hablar o algo así
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y temo que mi señor me azote
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por vuestra vida veáis
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si en esas que traéis hay alguna que le haga
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que yo os lo pagaré
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entonces que como el calderero
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que es este ferretero
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o chatarrero ambulante
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que arregla cosas de hierro
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Tiene
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Un juego de llaves, de muchas llaves
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Que también las vende
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Por lo que sea
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Dice Lazarillo que ha perdido
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La llave del arcaz de la comida
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Y dice que si
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Que si hay alguna llave de las que tiene que le valga
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Comenzó a probar el angélico
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Calderero, no el angélico
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Porque es algo que le va a ayudar
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Una y otra de un gran sartal
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Que de ellas traía
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Que tenía un montón de llaves
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Y yo ayudalle con mis flacas oraciones
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Él estaba diciendo, por favor, por favor, que abra alguna llave, que abra alguna llave, por favor. Cuando no me cato, veo en figura de panes, como dicen, la cara de Dios dentro del arcaz. Cuando por fin abre el arcaz, cuando no me cato, catares ver, pero esto es una expresión de que de pronto me di cuenta, veo en figura de panes la cara de Dios.
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Porque abrió el arcaz y ahí había un montón de panes y él vio a Dios en forma de pan, porque es algo bendito para él. Y abierto díjele, yo no tengo dinero que daros por la llave, más tomad de ahí el pago.
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Entonces le dice, bueno, pues que coge el pan que quieras
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Él tomó un bodigo de aquellos, el que mejor le pareció
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Y dándome mi llave, se fue muy contento, dejándome más a mí
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O sea, que se fue por fin, o sea, se fue el calderero
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Dejándole una llave que abre el arcaz
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Y viendo que, y llevándose un pan
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Mas no toqué en nada por el presente
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Porque no fuese la falta sentida
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Claro, dijo, no voy a coger nada porque va a llegar el clérigo y va a ver que faltan cosas aquí, que faltan panes o quesos y chorizos y todo lo que había ahí. Y aún porque me vi de tanto bien señor, se vio dueño de tanto bien, parecióme que la hambre no se me osaba a llegar.
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No se emocionaba a llegar, como que dice, bueno, ya tengo comida, pues ya no tengo tanta hambre, ya sé que puedo comer. Vino el mísero de mi amo y quiso Dios, esto está también redactado de una manera un poco extraña, y quiso Dios que no mirase en la oblada que el ángel había llevado.
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O sea que cuando vino el amo, el clérigo, por suerte, gracias a Dios, no miró en el arcaz. Y otro día, saliendo de casa, abro mi paraíso panal, de pan, porque ahí tenía un montón de panes, y tomo entre las manos y dientes un bodigo y en dos credos le hice invisible.
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O sea que rápidamente se lo zampó, se lo comió. Y no olvidándome el arca abierta, no olvidándoseme el arca abierta, que la volvió a cerrar. Y comienzo a barrer la casa con mucha alegría, pareciéndome con aquel remedio remediar desde en adelante la triste vida.
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Dice, bueno, ya puedo comer algo, menos mal que ya de vez en cuando puedo comerme un pan de la arcaz. Y así estuve con ello aquel día y otro gozoso, que estuvo varios días, ¿no? Mas no estaba en mi dicha, en mi felicidad, que me durase mucho aquel descanso, porque luego al tercero día me vino la terciana derecha, ¿no?
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debe ser la desgracia
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la terciana
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calentura
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intermitente que se repite cada tercer día
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o sea, es una enfermedad
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o algo así, pero que aquí lo está diciendo
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ese tío figurado, porque va a decir
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lo siguiente
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y fue que veo a Desora
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al que me mataba de hambre
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sobre nuestro alcaz, volviendo y revolviendo
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contando y tornando a contar
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los panes
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yo disimulaba, y en mi secreta oración
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y devociones y plegarias decía
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O sea, San Juan y ciégale, ¿no? O sea, como estaba pensando él rezando para que venga San Juan y lo ciegue, ¿no? Que no sea capaz de ver, porque estaba contando los panes dándose cuenta que faltaban panes, ¿no?
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Después que estuvo un gran rato echando la cuenta, por días y dedos contando, dijo, si no tuviera tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado de ella panes, pero de hoy más, solo por cerrar la puerta a la sospecha, quiero tener buena cuenta con ellos, nueve quedan y un pedazo.
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Nuevas malas te de Dios
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Dije yo entre mí
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Lazarillo está diciendo
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Nuevas malas te de Dios
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Como diciendo
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Que canalla
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Ahora que me vas a contar los panes
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Ya no puedo comer
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Parecióme con lo que dijo
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Pasarme el corazón con saeta de montero
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De cazador
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Con una flecha
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Que le pasó el corazón con una flecha
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Con esas palabras
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Porque dijo ya no puedo comer
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Y comenzóme el estómago a escarbar de hambre, viéndose puesto en la dieta pasada. Fue fuera de casa. Yo, por consolarme, abro el arca y, como vi el pan, comencélo de adorar, no usando recebillo.
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O sea, abre el arca cuando se queda solo, ve el pan, lo toca, pero no se lo puede comer porque sabe que va a descubrirlo el clérigo cuando vuelva y cuente los panes
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Conté los, los conté, si a dicha el lacerado se errara y hallé su cuenta más verdadera que yo quisiera
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No, o sea, es decir que los contó y efectivamente quedaban nueve panes y un pedazo que es lo que decía que quedaba
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Lo más que yo pude hacer fue dar en ellos mil besos
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Y lo más delicado que yo pude del partido
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Partí un poco al pelo que él estaba
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Y con aquel pasé aquel día
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No tan alegre como el pasado
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Mas como la hambre creciese
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Mayormente que tenía el estómago hecho a más pan
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Aquellos dos o tres días ya dichos
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Estaba ya acostumbrado a comer un poquito más
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entonces ya vuelve a quedarse sin comer moría mala muerte o sea pasaba mucha hambre tanto que
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otra cosa no hacía en viéndome solo sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de
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dios que así dicen los niños no veían la cara de dios en el pan más el mismo dios que socorre a
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los afligidos viendo mental estrecho trajo a mi memoria un pequeño remedio que considerando entre
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mí dije este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes aunque pequeños agujeros puede
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ser pensar que ratones entrando en él hacen daño a este pan sacarlo entero no es cosa conveniente
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porque verá la falta el que en tanta me hace vivir esto bien se sufre entonces se le ocurre la idea
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de los ratones no dice bueno voy a como tiene algún agujerito el arca vamos a hacer que parezca
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que son ratones los que están rollendo el pan. Y dice así, y comienzo a desmigajar el pan sobre unos no muy costosos manteles que allí estaban y tomo uno y dejo otro, de manera que en cada cual de tres o cuatro desmigajé un poco, desmigajé su poco.
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Después, como quien toma grajea, lo comí y algo me consolé.
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Como quien toma una grajea, es un pedacito, una píldora, vamos a...
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Eso se llamaba a veces para las pastillas de vitaminas o algo así, ¿no?
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Confite, muy menudo de varios colores o pequeña porción de materia medicamentosa, ¿no?
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Entonces, como quien toma una píldorita, ¿no?
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Como quien toma grajea, lo comí y algo me consolé,
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Porque comió un poquito de pan que pudo roer con los dedos. Mas él, como viniese a comer y abriese el arca, o sea que cuando volvió el clérigo, vio el mal pesar y sin duda creyó ser ratones los que el daño habían hecho, porque estaba muy al propio contrahecho de como ellos lo suelen hacer.
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O sea, lo había hecho muy bien Lazarillo. La manera en que come los ratones lo había hecho en el pan. Miró todo el arcaz de un cabo a otro y viole ciertos agujeros por donde sospechaba que habían entrado. Por donde sospechaba que habían entrado. Otra vez ha omitido la conjunción que. Por donde sospechaba que habían entrado los ratones.
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llamóme diciendo, Lázaro, mira, mira, qué persecución ha venido
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aquí esta noche por nuestro pan, fíjense que dice
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por nuestro pan, dice el canalla, el mezquino del clérigo
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que no le da nada absolutamente a Lázaro y dice por nuestro pan
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por tu pan, canalla, bueno, yo híceme muy
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maravillado, muy sorprendido, maravillado es con expresión de sorpresa
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yo híceme muy maravillado preguntándole qué sería
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¿Qué ha de ser? Dijo él, ratones que no dejan cosa vida. Pusimos a comer y quiso Dios que aún en esto me fue bien porque me cupo más pan que la lacería que me solía dar, que la mezquindad, recuerden que lacería es tacañería, me dio más pan que la lacería que me solía dar.
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Porque rayó con un cuchillo todo lo que pensó ser ratonado diciendo cómete eso que el ratón cosa limpia es. O sea que lo que hace el clérigo es que como está mordisqueado por ratones el pan corta el trozo de pan que está roído por ratones supuestamente y se lo da a Lázaro diciéndole cómete eso que el ratón cosa limpia es.
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Cuando realmente un ratón no es higiénico, no es sano comer cosas que han comido ratones, o sea, que es que aún así el clérigo está poniendo su vida en riesgo, supuestamente, porque para Lazarillo es una suerte que eso no lo han hecho ratones, sino que lo ha hecho él mismo con las manos.
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Y así, aquel día, añadiendo la ración del trabajo de mis manos, o de mis uñas, por mejor decir, acabamos de comer, aunque yo nunca empezaba. O sea, que era para él siempre poco, lo poquito que comía. O sea, que le da de comer eso.
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Fíjense que ha dicho rayo con Y. Recuerden que rayar con Y es tirar o hacer rayas, entonces es lo que estaba haciendo con un cuchillo en el pan, sacándole tajos con incisiones del cuchillo.
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Y no es en este caso, que también se usa con el pan, por cierto, en rayar con elle, porque rayar con elle es pasar un rayador para hacer el pan rayado, para luego rebozar.
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Entonces, aquí está diciendo que rayó como que usó un cuchillo para hacer una raya en el pan.
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Y luego me vino otro sobresalto
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Que fue verle andar solicito
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Quitando clavos de las paredes
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Y buscando tablillas
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Con las cuales clavó y cerró
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Todos los agujeros de la vieja arca
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Entonces ya hace una reparación del arca
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Del arcaz
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El clérigo
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Para tapar esos agujeros
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Y que no vuelvan a entrar ratones
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En el arca
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Entonces ya Lazarillo se desespera
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Porque va a decir
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Oh señor mío
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A cuánta miseria y fortuna y desastres estamos puestos los nacidos, y cuán poco duran los placeres de esta nuestra trabajosa vida.
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M aquí, que pensaba con este pobre y triste remedio remediar y pasar mi lacería
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fíjense como hace siempre aquí una figura retórica que es el políptoton
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o a veces la derivación, con este triste remedio remediar
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esto es adornar el discurso, es una figura retórica, un recurso literario
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que pensaba con este pobre y triste remedio remediar y pasar mi lacería, mi miseria
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Y estaba ya cuanto que alegre y de buena ventura. Mas no quiso mi desdicha, despertando a este lacerado de mi amo y poniéndole más diligencia de la que él de suyo se tenía, pues los míseros por la mayor parte nunca de aquella carecen.
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De diligencia es voluntad de trabajo, o sea que poniéndole diligencia. Ahora, cerrando los agujeros del arca, cerrase la puerta a mi consuelo y la abriese a mis trabajos.
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O sea que dice Lazarillo de una manera muy retórica la mala suerte que tiene, porque ahora le va a tocar, o sea, cierra su consuelo y abre de nuevo sus trabajos.
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Trabajos son sufrimientos también, no solamente el hecho de una labor. Un trabajo es una, no sé si aparecerá aquí la palabra como etimológica, con el oficio de faena, pero a veces dificultad, impedimento.
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A mis trabajos quiere decir mis dificultades, mis penalidades, mis tormentos. A eso se refiere, cierra su consuelo y abre sus trabajos. Así lamentaba yo en tanto que mi solícito carpintero con muchos clavos y tablillas dio fin a sus obras diciendo,
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Ahora, donos traidores ratones, convieneos mudar propósito, que en esta casa mala medra tenéis, mala posibilidad de sobrevivir. Medrar es mejorar socialmente, entonces una medra es un aumento o mejora o adelantamiento en algo.
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Aquí tenemos Medra. Entonces, ahora los ratones tenéis que cambiar de propósito. Donos, es curioso este plural de don, don ratón, pues donos en vez de dones, pero bueno, donos ratones traidores. Ahora tenéis que cambiar de propósito porque aquí ya no tenéis nada que hacer.
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De que salió de su casa voy a ver la obra y hallé que no dejó en la triste y vieja arca agujero ni aún por dónde le pudiese entrar un mosquito. Abro con mi desaprovechada llave, sin esperanza de sacar provecho, y vi los dos o tres panes comenzados, los que mi amo creyó ser ratonados, y de ellos todavía saqué alguna lacería, tocándolos muy ligeramente, a uso de esgrimidor diestro.
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Como la necesidad sea tan gran maestra, viéndome con tanta necesidad, noche y día estaba pensando la manera que tendría en sustentar el vivir. Y pienso, para hallar estos negros remedios, que me era luz la hambre.
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Pues dicen que el ingenio con ella se avisa, dicen que se decía que el hambre agudiza el ingenio, pues ya existía esta expresión más o menos que el hambre con el ingenio se avisa, se agudiza y al contrario con la hartura y así era por cierto en mí, que cuando está a comido no piensa y cuando tiene que comer sí que le da a la cabeza para pensar a ver qué remedio encuentra para sobrevivir.
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Pues estando una noche desvelado en este pensamiento, pensando cómo me podría valer y aprovecharme del arcaz, sentí que mi amo dormía, porque lo mostraba con roncar y en unos resoplidos grandes quedaba cuando estaba durmiendo.
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O sea, veía que estaba durmiendo, está roncando, así que dice, levanteme muy quedito, ¿no? Esto se dice mucho en Hispanoamérica, ¿verdad? Muy quedo, quedito, ¿no? Levanteme muy quedito, muy silenciosamente, me levanté muy quedito.
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Y habiendo en el día pensado lo que había de hacer y dejado un cuchillo viejo que por ahí andaba en parte, do le hallase, boime al triste arcaz, y por donde había mirado tener menos defensa, le acometí con el cuchillo, o sea, con un cuchillo va a hacer un agujero nuevo en el arcaz, que a manera de barreno de él usé.
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Y como la antiquísima arca, por ser de tantos años la yase sin fuerza y corazón, antes muy blanda y carcomida, luego se me rindió y consintió en su costado, por mi remedio, un buen agujero.
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O sea, que le hizo un agujero en un costado y ahí ya puede hacer algo el azarillo. Esto hecho, abro muy paso la llagada arca, ¿no? La llagada, recordemos que llagar es herida, ¿no? ¿Vale? Hacer o causar llagas, porque una llaga es un tipo de herida.
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La llagada de latín plaga, llaga, ¿no? Pero que es una herida, una úlcera o estigma o daño. Entonces, ahí va, abro muy paso la llagada arca.
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Y al tiento, al pan que hayé partido, hice según de Yusso está escrito. Yusso significa abajo, según de Yusso está escrito. Recuerden que Yusso es abajo, como Ayuso, el apellido de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid.
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Bueno, yuso como está dicho debajo. Y con aquello, algún tanto consolado, tornando a cerrar, me volví a mis pajas, en las cuales reposé y dormí un poco, lo cual yo hacía mal y echábalo al no comer, que dormía mal de no comer.
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Y así sería porque, cierto, en aquel tiempo no me debían de quitar el sueño los cuidados del rey de Francia. O sea que con el hambre que tenía, aunque le diera de comer el rey de Francia, seguiría durmiendo mal por el hambre que tenía.
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otro día fue por el señor mi amo y visto el daño así del pan como del agujero que yo había hecho
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y comenzó a dar a los diablos los ratones y decir que diremos a esto nunca haber sentido ratones en
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esta casa sino agora y sin duda debía de decir verdad porque si casa había de haber en el reino
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justamente de ellos privilegiada aquella de razón debía de ser porque no suelen morar donde no hay
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que comer, que dice que bueno, que decía nunca ha habido ratones, pero ahora cómo es que hay ratones,
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pero el lazarillo dice que es normal porque ahí siempre había cosas de comer, entonces es normal
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que hubiera ratones. Torna a buscar clavos por la casa y por las paredes y tablillas a tapárselos,
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para tapar los agujeros. Venida la noche y su reposo y luego yo era puesto en pie con mi aparejo
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y cuando se tapaba de día, destapaba yo de noche. O sea que él se buscaba la manera de volver a hacer
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agujeros o de destapar los agujeros que ya había en el arca. En tal manera fue y tal prisa nos dimos
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que sin duda por esto se debió decir, donde una puerta se cierra otra se abre, porque él estaba
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abriendo otra vez los agujeros del arca. Finalmente parecíamos tener a destajo la tela de Penélope.
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recuerden que Penélope era la esposa de Ulises en la odisea
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y para burlar a los pretendientes que querían casarse con ella
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mientras Ulises estaba de viaje en la guerra de Troya
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y luego volviendo de allí en esos años
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ella decía que cuando acabase de tejer una tela
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un telar, una tela que estaba tejiendo Penélope
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era cuando se podría casar con alguno
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pero lo que hacía era tejer de día y descoser de noche
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entonces decía que era el arca que la tapaba el clérigo de día
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y la destapaba el lazarillo por la noche
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era como la tela de Penélope
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pues cuando él tejía de día rompía yo de noche
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K significa porque, K es una conjunción antigua que significa porque, conjunción causal porque, en desuso.
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K porque en pocos días y noches pusimos la pobre despensa de tal forma que quien quisiera propiamente de ella hablar, más corazas viejas de otro tiempo que no arcaz la llamara, según la clavazón y tachuela que sobre sí tenía.
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Otra vez han omitido un que, que sobre sí tenía, porque estaba llena de remates, de remiendos, de parches, el arca de tantas veces que la perforaba Lazarillo y la volvía a tapar, tapaba los agujeros el clérigo.
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De que no vio aprovecharle nada su remedio, dijo el clérigo, dijo, este arcaz está tan maltratado y es de madera tan vieja y flaca que no habrá ratón a quien se defienda, y va ya tal que si andamos más con él nos dejará sin guarda, y aún lo peor, que aunque hace poca todavía hará falta faltando y me pondrá en costa de tres o cuatro reales.
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El mejor remedio que hallo, pues el de hasta aquí no aprovecha, será el siguiente. Dos puntos. Armaré por de dentro a estos ratones malditos. Luego buscó prestada una ratonera, una trampa de ratones y con cortezas de queso que a los vecinos pedía, continuó el gato estaba armado dentro del arca.
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Está diciendo que va a ser como un gato lo que hay dentro del arca del pan, porque va a haber una trampa de ratones ahí dentro con cortezas de queso, lo cual era para mí singular auxilio, porque puesto caso que yo no había menester muchas salsas para comer, que no le daba nada más aparte de pan, todavía me holgaba con las cortezas del queso que de la ratonera sacaba y sin esto no perdonaba el ratonar el bodigo.
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Es decir, que el azarillo ya no solamente seguía comiendo el pan, sino que se comía las cortezas del queso de las trampas de ratones. Como hallase el pan ratonado y el queso comido y no cayese el ratón que lo comía, dábase al diablo. Preguntaba a los vecinos qué podría ser comer el queso y sacarlo de la ratonera y no caer ni quedar dentro del ratón, y hallar caída la trampilla del gato.
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Del gato se refiere a la trampa de ratones. Y claro, entonces está totalmente sorprendido, totalmente confuso el clérigo, viendo que encima los ratones no caen en la trampa.
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acordaron los vecinos no ser el ratón
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el que este daño hacía
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porque no fuera menos de haber caído alguna vez
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díjole un vecino
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en vuestra casa yo me acuerdo que solían dar
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una culebra y esta
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debe de ser sin duda
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y lleva razón que como es larga
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tiene lugar de tomar el cebo
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y aunque la coja la trampilla encima
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como no entre toda adentro, tornase a salir
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o sea que dicen que es una culebra
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la que se come las cortezas
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del queso de las trampas de ratones
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cuadró a todos lo que aquel dijo
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y alteró mucho a mi amo
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y desde en adelante no dormía tan a sueño suelto
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que cualquier gusano de la madera que de noche sonase
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pensaba ser la culebra que le roía el arca
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ya estaba totalmente alterado por la culebra
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por la posible culebra
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luego era puesto en pie y con un garrote
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que a la cabecera desde que aquello le dijeron
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Ponía, daba en la pecadora del arca grandes garrotazos, pensando espantar la culebra. Daba golpes por si hay una culebra para espantarla. A los vecinos despertaba con el estruendo que hacía y a mí no me dejaba dormir. Ya estaba dando golpes por todos lados con un garrote porque piensa que hay una culebra.
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Íbase a mis pajas y trastornábalas
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Y a mí con ellas
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Pensando que se iba para mí
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Y se envolvía en mis pajas o en mi sallo
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Que la culebra se escondía con el azarillo
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Porque le decían que de noche
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Acaecía a estos animales buscando calor
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Irse a las cunas donde están criaturas
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Dice que las serpientes
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Se van a las cunas de los bebés
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Y aún mordellas y hacerles peligrar
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Y además que decían que eran un peligro
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Porque podían morder a los bebés
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O algo así
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Yo las más veces hacía del dormido, y en la mañana decíame él, esta noche, mozo, ¿no sentiste nada? Pues tras la culebra anduve, y aún pienso que se ha de ir para ti a la cama, que son muy frías y buscan calor.
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plega a Dios que no me muerda, decía yo
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que harto miedo le tengo, decía Lazarillo
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que no, no, que no me muerda la serpiente
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de esta manera
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andaba tan elevado y levantado del sueño
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que mi fe, la culebra
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o culebro, por mejor decir
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porque la culebra es él, no sabía roer
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de noche ni levantarse al arca
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más de día, mientras estaba
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en la iglesia o por el lugar
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hacía mis saltos
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es decir, que hacía mis
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pequeños robos, mis pequeños hurtos
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Mis saltos, que cuando él se iba a la iglesia o cuando fuera, era cuando iba al arca a comer algo. Los cuales daños viendo él, y el poco remedio que les podía poner, andaba de noche, como digo, hecho trasgo, hecho una especie de monstruo nocturno que va dando garrotazos por espantar a la serpiente.
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Yo tuve miedo que con aquellas dirigencias no me topase con la llave que debajo de las pajas tenía, y pareciéndome lo más seguro meterla de noche en la boca, porque desde que viví con el ciego la tenía tan hecha bolsa que me acaeció tener en ella doce o quince maravedís, todo en medias blancas, sin que me estorbase el comer,
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Porque de otra manera no era el señor de una blanca
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Que el maldito ciego no cayese con ella
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No dejando costura ni remiendo
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Que no me buscaba muy a menudo
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Es decir, que está contando
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Que se metía la llave en la boca
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Porque la tenía ya acostumbrada
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A retener pequeños objetos
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Las monedas
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Que hurtaba al ciego
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Cuando pedían limosna
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Y las tenía que mantener en la boca
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Incluso cuando comía
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para que no se las descubriese el ciego
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entonces no le costaba en ese aspecto
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guardarse en la boca una llave
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pues así como digo
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metía cada noche la llave en la boca
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y dormía sin recelo
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que el brujo de mi amo cayese con ella
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o sea que dormía sin temor
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a que fuese descubierto
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más cuando la desdicha ha de venir
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por demás es diligencia
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o sea que dice que cuando viene la desdicha viene
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quisieron mis hados
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Es mi destino, o por mejor decir, mis pecados, que una noche que estaba durmiendo, la noche se me puso la llave, se me puso en la boca, que abierta debía tener, de tal manera y postura que el aire y resoplo que yo durmiendo echaba salía por lo hueco de la llave, por el agujerito hueco de la llave.
00:53:04
Así que estaba respirando, durmiendo por la noche y salía el aire por el hueco de la llave, que de cañuto era, que era como un caño, que era como una caña y silbaba.
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Y la llave silbaba al pasar el aire a través de ella. Y según mi desastre quiso, muy recio, de tal manera que el sobresaltado de mi amo lo oyó y creyó sin duda ser el silbo de una culebra y cierto lo debía parecer.
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O sea que sonaba así, sonaba un silbido flojito como si fuera una serpiente que bisbisea, que hace el típico sonido de una serpiente.
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cuando, bueno, ahora no lo puedo hacer porque no me están viendo en la cámara, pero sabemos un poco imitar cómo podría hacer una serpiente cuando saca la lengua y produce ese sonido sibilante, ¿no?
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Entonces, sonaba el aire a través de la llave mientras él dormía. Levantose muy paso con su garrote en la mano, el clérigo, ¿no? Y ya podemos imaginar lo que va a pasar.
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Levantóse muy paso, muy silenciosamente, muy con sigilo, el clérigo con su garrote en la mano y al tiento y sonido de la culebra se llegó a mí con mucha quietud por no ser sentido de la culebra.
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Y como un cazador, va totalmente despacio, totalmente sigiloso, y como cerca se vio, pensó que allí en las pajas, donde yo estaba echado, al calor mío se había venido la culebra.
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Levantando bien el palo, pensando tenerla debajo y darle tal garrotazo que la matase, con toda su fuerza me descargó en la cabeza un tan gran golpe que sin ningún sentido y muy mal descalabrado me dejó.
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Le pegó un pedazo de golpe en la cabeza con el garrote al pobre lazarillo, que lo dejó descalabrado y sin sentido. Como sintió que me había dado, según yo debía hacer gran sentimiento con el fiero golpe, contaba él que se había llegado a mí y dándome grandes voces, llamándome, procuró recordarme.
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Procuró reanimarme, ¿no? Mas como me tocase con las manos, tentó la mucha sangre que se me iba y conoció el daño que me había hecho. O sea, vio que estaba totalmente desangrándose del golpe en la cabeza que le había dado, que le había hecho casi un trastorno craneoencefálico, vamos, que le había dado un golpe tremendo en la cabeza.
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Y con mucha prisa fue a buscar lumbre, y llegando con ella, hallóme quejando, todavía con mi llave en la boca, que nunca la desamparé, la mitad fuera, bien de aquella manera que debía estar al tiempo que sirvaba con ella.
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O sea, que estaba medio inconsciente el chico, pero que todavía tenía la llave en la boca, pero sobresaliendo la llave, la mitad fuera.
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Vale, espantado el matador de culebras que podía ser aquella llave, miró la sacándomela del todo de la boca y vio lo que era, porque en las guardas nada de la suya diferenciaba.
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Vio que era una llave exactamente igual que la suya, que era del arcón. Fue luego a probarla y con ella probó el malificio. O sea, fíjense que está el chico desangrándose, totalmente necesitado de auxilio, con el tremendo golpe que le ha dado en la cabeza, y lo que hace el clérigo es sacarle la llave y probar la llave en el arcón a ver si abre mientras se sigue desangrando en la cabeza el chico.
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Debió de decir el cruel cazador
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El ratón y la culebra que me daban guerra
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Y me comían mi hacienda
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He hallado
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Ya se ha dado cuenta de la razón
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Por la cual desaparecía el pan
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O el pan aparecía roído
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De lo que sucedió en aquellos tres días siguientes
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Ninguna fe daré
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Porque lo estuve en el vientre de una ballena
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Es decir, que estuve inconsciente
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Estuvo como el mito bíblico
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De la ballena
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Mas de como esto que he contado hoy, que después le contaron lo que pasó en esos tres días a Lazarillo porque él estuvo inconsciente, después que en mi torne, cuando volví en mí, decir a mi amo el cual a cuantos allí venían lo contaba por extenso.
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El clérigo iba contándoles a todo el mundo cómo le robaba al azarillo, de la misma manera que hacía el ciego causando daño a su reputación y burlándose de él y diciendo a la gente lo malo que es el niño.
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al cabo de tres días
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yo torné en mi sentido
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y vi me echado en mis pajas
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la cabeza toda emplastada y llena de aceites
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y ungüentos y espantado dije
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¿qué es esto?
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ya se recupera, vuelve en sí
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y se encuentra con
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con emplastes en la cabeza
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con formas de curarse
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de como se curaba la gente entonces
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y Lazarillo dice
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¿qué es esto? respondióme el cruel sacerdote
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a fe que los ratones y culebras
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que me destruían, ya los he cazado
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dice el clérigo
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y miré por mí
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fíjense que el clérigo
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no le pide perdón al niño
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por haberlo casi matado
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de un golpe en la cabeza
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ya he encontrado
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los ratones y las culebras
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que me robaban
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y miré por mí, y vime tan maltratado
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que luego sospeché mi mal
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a esta hora entró una vieja que ensalmaba
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que era curandera
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y los vecinos
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Y comiénzanme a quitar trapos de la cabeza y curar el garrotazo. Y como me hallaron vuelto en mi sentido, holgaronse mucho, que se alegraron mucho, y dijeron, pues ha tornado en su acuerdo, placerá a Dios que no será nada.
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O sea, que dicen, bueno, menos mal que el niño no se muere, que dice la gente, la gente normal, no el clérigo. Ahí tornaron de nuevo a contar mis cuitas y a reírlas, a contar mis penas y a reírlas. Y yo, pecador, a llorarlas, porque cuentan cómo se las ingenió para robar un poco de pan cada vez que abría el arca.
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Con todo esto dieronme de comer, que estaba transido de hambre, que estaba maltratado de hambre
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Y apenas me pudieron de mediar, apenas del hambre que tenía
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Y así de poco en poco a los 15 días me levanté y estuve sin peligro, más no sin hambre y medio sano
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O sea que después de 15 días más los días que estuvo inconsciente ya se puede levantar, ya se pone en pie, ya puede andar un poquito y medio sano
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Luego otro día que fui levantado
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El señor mi amo me tomó por la mano
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Y sacóme la puerta afuera
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Y puesto en la calle
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Dijome
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Y ahora viene el despido
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Porque ahora el clérigo le pone en la calle
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En la puerta y dice
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Lázaro, de hoy más eres tuyo
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Y no mío
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Busca amo y vete con Dios
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Que yo no quiero en mi compañía
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Tan diligente servidor
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Lo dice con clara ironía
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tan trabajador, tan hacendoso servidor, tan astuto, no es posible sino que hayas sido mozo de ciego.
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O sea, dice que claro, que eres listo porque has sido mozo de ciego, por eso has sido capaz de buscar con este ingenio
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la manera de robarme algo de pan, no es posible sino que hayas sido mozo de ciego.
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O sea, esto no sería posible de no haber sido tú mozo de un ciego que saben mucho los ciegos y por eso ha aprendido todo eso. Y así lo despide, es decir, que Lázaro con el ciego no se va, es decir, que primero recibe ese golpe, se queda inconsciente y el clérigo lo despide en este momento diciendo de hoy más eres tuyo y no mío.
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Busca amo y vete con Dios. Y santiguándose de mí, como si yo estuviera endemoniado, como si yo estuviera endemoniado, tornase a meter en casa y cierra su puerta. Y así lo deja en la calle, de nuevo al azarillo.
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Y así hemos terminado el tratado segundo, que ha sido el tratado del clérigo.
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- Idioma/s:
- Materias:
- Lengua
- Etiquetas:
- Narrativa, Renacimiento
- Niveles educativos:
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- Educación de personas adultas
- Niveles para la obtención del título de E.S.O.
- Nivel I
- Nivel II
- Autor/es:
- Eduardo Madrid Cobos
- Subido por:
- Eduardo M.
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- Reconocimiento - No comercial - Sin obra derivada
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- Fecha:
- 10 de marzo de 2026 - 16:54
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- Público
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- CEPAPUB ORCASITAS
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